Las calles de Madrid han visto hoy, 15 de diciembre, una marcha lenta de camiones reducida por la Delegación del Gobierno a un máximo de 30 vehículos, alegando motivos sanitarios para limitar el número de unidades que han podido participar en la movilización y, de este modo, también han conseguido evitar imágenes de una protesta masiva.

Además, también se ha realizado controles de alcholemia a todos los participantes en la caravana, con lo que se ha conseguido retrasar su salida.

Los representantes del sector han centrado las protestas de este miércoles 15 de diciembre, sin dejar de lado todas sus reivindicaciones, en la necesidad de contar con una cláusula que les permita trasladar los incrementos de costes que se están produciendo en el sector, principalmente los relacionados con el aumento del precio del gasóleo, a los precios que cobran sus servicios, en lo que consideran un escenario de desequilibrio en las relaciones que mantienen con los cargadores.

Así mismo, el sector también reclama una regulación de la carga y descarga para prohibir que los conductores tengan que realizar estas labores, salvo en casos concretos.

En este sentido, las organizaciones empresariales se han mostrado sorprendidas porque el Gobierno defienda que esta cuestión corresponde a la negociación entre los transportistas y sus clientes, máxime cuando existen precedentes de regulaciones legales sobre la carga y descarga en países de nuestro entorno, como Portugal.

Los transportistas defienden que para que la medida sea efectiva debe de ser obligatoria, algo que rebasa el ámbito de la negociación con los cargadores, cuestión esgrimida desde el Ejecutivo para eludir el compromiso a legislar en este ámbito.

 

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