¿Vamos a subidas en el precio del transporte a través de una reducción en la oferta?

La conjunción de diversos factores en esta crisis podría provocar expulsión de empresas de transporte, con la consiguiente reducción de oferta y posibles subdas en el precio de los servicios.

Viernes, 11/03/2022 por CdS

¿Provocará la crisis que se paren flotas?

En 2021 los volúmenes de mercancías transportadas en servicios de transporte público por carretera se incrementaron un 10,92%. Al mismo tiempo, el número de empresas de transporte pesado público de mercancías también creció un 1,54%, según los registros oficiales del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Sin embargo, los precios de los servicios que perciben los transportistas presentan un leve retroceso de un 0,07%.

Con respecto a 2019, año previo al impacto de la pandemia, los volúmenes de mercancías movidas por carretera en servicios públicos de transporte han subido un 5,47%, mientras que los precios solo lo han hecho un 0,48%.

En definitiva, 2021 ha sido un año en el que los transportistas han movido más mercancía y a un precio menor, sobre todo si se tiene en cuenta el fuerte incremento de la inflación, sobre todo al final del pasado ejercicio.

Del punto de partida a lo que ha pasado en los dos primeros meses de 2022

Con este esquema de partida, además, en los dos primeros meses de 2022, la invasión rusa de Ucrania ha provocado que el precio del gasóleo haya marcado sucesivos récords en las cuatro últimas semanas, castigando los costes de los transportistas.

La espiral inflacionista desatada hace unos meses también hace que, en paralelo, también se incrementen otras partidas de costes en lo que supone una tormenta perfecta.

En paralelo, los convenios colectivos suscritos en enero y febrero en el sector reflejan incrementos salariales superiores a los de la media del conjunto de actividades económicas del país.

De igual modo, la crisis bélica en el este de Europa también está teniendo un efecto negativo sobre la mano de obra del sector. La situación en Ucrania ha dejado de golpe al sector sin los conductores de este país, que han optado o bien por permanecer cerca de sus fronteras, o por acudir a defender su país. Con ello se agrava aún más la escasez de conductores.

Uno de cada cuatro de los contratos de trabajo suscritos para conductores asalariados de camión en España en 2021 han sido para chóferes extranjeros.

Quizás pueda pensarse que el impacto en este caso será mínimo, pero debería tenerse en cuenta que un 21,53% de los contratos de trabajo suscritos para conductores asalariados de camión en España en todo 2021 han sido para chóferes extranjeros y que entre los conductores autónomos, el porcentaje se coloca en un 5,52%.

Por otra parte, la crisis que vive la industria automovilística provoca, en el ámbito de los vehículos industriales, que se estén dilatando las entregas de vehículos, o reduciendo el número de unidades que se comercializa, en el mejor de los casos, pese a que, por otro lado, la inversión de los transportistas en incrementos o renovaciones de flotas está bajo mínimos en un escenario de fuerte incertidumbre acrecentado, además, por la falta de energías alternativas realistas y unas ayudas que no acaban de llegar.

Las cifras de matriculaciones corroboran esta tendencia en febrero, con un estancamiento en los registros de vehículos industriales y una fuerte caída en las matriculaciones de semirremolques.

En un contexto de costes al alza, precios contenidos, poca capacidad de inversión y malas condiciones laborales, muchos transportistas pequeños y medianos están cada vez más convencidos de que aparcar sus flotas es lo más conveniente.

De hecho, los registros del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana reflejan que el número de empresas de transporte público de mercancías viene cayendo desde el pasado mes de octubre, con un ligero repunte en enero que no se consolidó en febrero.

No es de extrañar que en breve empiece a notarse una falta alarmante de oferta de transporte, tal y como ya han avisado algunas asociaciones empresariales del sector.

Esta circunstancia obligará, si finalmente se produce y en función de cómo evolucione una demanda muy inestable desde hace un par de años, a que los clientes tengan que competir por comprar capacidad en un mercado más reducido y para ello tendrán que pagar más por los servicios de transporte.