Los drones, o sistemas de aerona­ves no tripuladas (UAS por sus siglas en inglés), vienen postulándose desde hace tiempo como una posible solución al reparto de paquetes al cliente final. El último eslabón de una cadena que comienza en un gran número de casos, en un click con el que se confirma la compra on-line de un producto que deberá entregarse al comprador, es el más caro y difícil de llevar a cabo a la primera con éxito.

Desde el pasado 31 de diciembre, una nueva normativa europea de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea AESA, per­mite el uso de drones para dicho fin. No obstante, para que esto sea una realidad, todavía hay runa serie de requisitos técnicos y operativos que hay que concretar y que habrá que cumplir para que sea una realidad.

Para poder volar un dron a partir de esta fecha es necesario cumplir unos requisitos mínimos como estar registrado como operador de dron, formarse como piloto, en función de la categoría necesaria según el uso que vaya a hacerse. El vuelo de drones estará sujeto a reglas generales de operación condicionadas, entre otros, por el peso del dron, la presencia de otras personas y la cercanía a edificios.

En este contexto, en los próximos años será imprescindible solucionar algunos de los re­tos tecnológicos como el de la cobertura de la se­ñal entre el operador y el dron, la autonomía de las bate­rías o el impacto medioambien­tal que puede ser su aparición en los cielos.

Una actividad, la de incorporar drones a las tareas de reparto por parte de las paqueteras, que se de­sarrollará de forma gradual durante los próximos tres años, en los que deberán resolverse limitaciones tanto de tipo técnico como legal, para que los drones compartan espacio aéreo y se integren de forma paulatina en las ciudades.

Una implantación que deberá compaginarse con los sistemas de reparto tradicionales en las ciudades, debido sobre todo a las limitaciones actuales, en cuanto a radio de acción baja capacidad de carga. Sin embargo para su despliegue en zonas remotas, despobladas o de difícil acceso, se espera que el uso de drones, que resulta mejor y más barato, se consolide antes.

Una variedad de aplicaciones

Más allá de su uso en situacio­nes de emergencia y catástro­fes, que facilitan llegar fácilmente a zonas de difícil acceso, en los últimos años, han sido muchos los operadores logísticos que han ido desarrollando algunos pro­yectos de reparto con UAS, lo que ha permitido ir abordando los problemas que se han ido presentando en estos tests iniciales.

También en el ámbito logístico, más allá de su utilización en entregas físicas, los drones se han utilizado en otras tareas, en las que rápidamente están demostrando sus ventajas, como es la supervisión o control a distancia.

Además de utilizarse para realizar el inventario de mercancía en los almacenes, que agiliza el proceso, rebajando su duración de días a horas, comienzan a utilizarse en el ámbito marítimo. Así las inspecciones de buques, como en el caso de los tanques de los graneleros, realizando todas las verificaciones necesarias con las técnicas de inspección más avanzadas, con la consiguiente reducción de los tiempos de inspección y de los costes, o para el envío de suministros a los barcos.