La presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Mercè Conesa, analiza en exclusiva para Cadena de Suministro el presente y el futuro del enclave barcelonés.

Tras un año marcado por las incertidumbres económicas existentes a nivel global, el recinto se concentra en nuevas inversiones que se concentran en tres ejes estratégicos con la vista puesta en reforzar su área comercial y captar nuevos tráficos, especialmente a través de conexiones con su hinterland.

– Cadena de Suministro (CdS): ¿Cómo ha evolucionado el tráfico el pasado 2019? ¿Cuáles han sido los tráficos que mejor comportamiento han tenido a lo largo del ejercicio?

– Mercè Conesa (MC): El puerto de Barcelona viene de dos años de un importante crecimiento de sus tráficos, alcanzando los 67,77 millones de toneladas en 2018.

A pesar de la desaceleración del comercio internacional que se está produciendo, del menor ritmo de crecimiento de la economía europea y de China -con una creciente tendencia al proteccionismo-, de las incertidumbres que están generando las guerras comerciales entre los Estados Unidos y China o el ‘Brexit’, por ejemplo, el puerto ha conseguido mantener estas cifras durante el ejercicio pasado.

Y, lo que es más importante, el tráfico de hinterland que corresponde al comercio real de mercancías (importación y exportación), se ha mantenido en las mismas cifras récord del 2018, con más de 35 millones de toneladas.

El puerto de Barcelona ha cerrado el ejercicio 2019 con un tráfico total 67,76 millones de toneladas, 3,32 millones de TEUs, 778.000 automóviles y 4,62 millones de pasajeros.

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Mercè Conesa, presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona.

Mientras que el tráfico total se ha mantenido prácticamente igual al año anterior, el de contenedores ha descendido un 3,2% debido, principalmente, al retroceso de los transbordos.

Destacan los buenos resultados del tráfico de líquidos a granel, que han alcanzado los 16,1 millones de toneladas, con un aumento del 5,3% respecto al anterior ejercicio, mientras que el tráfico de graneles sólidos ha alcanzado los 4,07 millones de toneladas (-3,6%), lastrado por el retroceso en las exportaciones de cemento.

También ha crecido el tráfico ro-ro, que ha alcanzado las 410.000 UTI, con un aumento del 0,5%.

Mención aparte merece el tráfico de pasajeros, que ha aumentado en un 3% repartido entre 1,49 millones de pasajeros de ferris (+2,7%) i los 3,13 millones de cruceristas (+3,1%).

Tras años de esfuerzos por parte del puerto de Barcelona por desestacionalizar el tráfico de cruceros y de promocionar el enclave como puerto base, hoy el 56% de los pasajeros inician o finalizan su crucero en Barcelona y su crecimiento es muy superior (+5%) al de los pasajeros en tránsito (+1%).

Además, el 40% de los cruceristas ya llegan a Barcelona en temporada baja, entre los meses de octubre y abril.

Finalmente, el tráfico de automóviles ha retrocedido un 4%, un porcentaje inferior a la regresión de las matriculaciones de vehículos nuevos registrada en España durante el 2019, que ha sido de un -4’8% según los datos proporcionados por ANFAC.

– CdS: ¿Cuáles son las principales líneas estratégicas de la Autoridad Portuaria para los próximos meses, tanto en el ámbito de inversión y proyectos, como en gestión? 

– MC: Las principales obras previstas para el año 2020, algunas de las cuales ya se encuentran en marcha y que suman una inversión de 71 millones de euros, son el desarrollo de las infraestructuras correspondientes a los nuevos accesos ferroviarios; el movimiento de precargas de la futura Terminal Intermodal que se construirá en el antiguo cauce del rio Llobregat; la mota de cierre del muelle Prat; el movimiento de precargas en la Terminal Prat; la remodelación del edificio ASTA, las antiguas oficinas de la Autoridad Portuaria de Barcelona; y la prueba piloto de electrificación de muelles para el suministro de energía eléctrica a buques cuando se encuentran atracados, que se realizará en el muelle Prat con una potencia de dos megavatios y por un periodo de un año.

Las principales obras previstas para el año 2020, algunas de las cuales ya se encuentran en marcha, suman una inversión de 71 millones de euros.

– CdS: Barcelona es una ciudad muy preocupada por cuestiones medioambientales, ¿qué medidas está desarrollando el puerto para reducir el impacto medioambiental de las operaciones?

-MC: Precisamente el proyecto de electrificación de muelles responde a uno de los tres ejes estratégicos del puerto de Barcelona para afrontar los retos de futuro: el crecimiento, la competitividad y la sostenibilidad desde la vertiente económica, social y ambiental.

En el ámbito medioambiental, el puerto trabaja para reducir las emisiones contaminantes de la actividad portuaria con el objetivo de minimizar el impacto de su actividad sobre la salud de los ciudadanos.

Como ya hemos dicho, una de las principales actuaciones que el puerto de Barcelona está desarrollando para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es la electrificación de los muelles para permitir la conexión eléctrica de los barcos, un proyecto al que se destinarán unos 60 millones de euros y que se llevará a cabo en un plazo de ocho años.

Con la electrificación progresiva de los muelles, se reducirán las emisiones contaminantes de gases y partículas en suspensión al hacer posible la conexión eléctrica de los barcos en muelle, evitando las emisiones de los motores auxiliares durante su estancia en puerto.

Se estima que la conexión eléctrica de los barcos en los principales muelles del puerto de Barcelona permitirá reducir un 51% las emisiones contaminantes en óxidos de nitrógeno y un 25% las de partículas en suspensión en el año 2030, en relación con las emisiones de 2017.

El puerto ya ha cursado la solicitud a Red Eléctrica Española (REE) para disponer de una conexión en alta tensión (220 kV) desde donde llegaría la energía necesaria para electrificar los muelles.

Por otra parte, el puerto trabaja en el proceso de transición energética para conseguir un modelo basado en energías renovables, en cumplimiento de los objetivos que se han fijado la UE y la OMI, derivados de los acuerdos de París, para la reducción de emisiones en el horizonte de 2030 y 2050.

Las principales actuaciones en este sentido son la promoción de la generación de energía renovable en la zona portuaria, en instalaciones de la Autoridad Portuaria de Barcelona o en instalaciones de las terminales u operadores y la promoción de nuevos combustibles limpios para barcos, vehículos pesados ​​y maquinaria utilizada en las terminales.

El puerto también lleva años apostando por el GNL como combustible limpio para barcos, vehículos pesados ​​y maquinaria de terminal.

El GNL reduce un 85% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), comporta una sustancial reducción de las emisiones de CO2 y elimina por completo las partículas en suspensión y los óxidos de azufre.

En consecuencia, Barcelona ya dispone de todas las infraestructuras y equipamientos necesarios para suministrar GNL a barcos -cómo actualmente está haciendo en algunos cruceros y ferries- y a camiones.

En esta línea, el puerto de Barcelona se ha posicionado como el primer hub de suministro de GNL para barcos del Mediterráneo, una de las estrategias impulsadas por la instalación catalana para atraer las naves más sostenibles y reducir de manera efectiva las emisiones de su actividad.

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En 2019, el puerto de Barcelona ha movido 3,32 millones de TEUs.

Desde el pasado mes de abril, está recibiendo regularmente el barco AIDANova, el primer crucero del mundo propulsado con GNL. También empezó a operar en diciembre en Barcelona el crucero Costa Smeralda, propulsado por GNL.

Tanto el AIDANova como el Costa Esmeralda realizan itinerarios por el Mediterráneo con base en Barcelona. Y las compañías han anunciado la incorporación de una nueva generación de cruceros propulsados por este combustible más limpio durante los próximos años. De hecho, en 2020 el 10% de las escalas de cruceros en Barcelona serán de barcos propulsados por GNL.

También se han completado con éxito otras iniciativas relacionadas con el gas natural, como el proyecto piloto para generar energía eléctrica desde muelle para los ferrys que atraquen en el puerto, de manera que puedan apagar sus motores auxiliares; la instalación de un sistema de transferencia para suministrar GNL a gabarras y barcos pequeños en la planta de Enagás del puerto de Barcelona; la adaptación de una máquina straddle carrier (todavía en curso) para que sea propulsada con este combustible alternativo; la puesta en marcha de una gasinera y la transformación de los motores diésel de 26 camiones a Dual-Fuel, una tecnología que permite que los vehículos utilicen, a la vez, gasóleo y gas natural.

Electrificación y gas natural concentran la apuesta del puerto por la sostenibilidad.

– CdS: Así mismo, el puerto de Barcelona está volcado con la innovación, ¿qué planes tiene la Autoridad Portuaria en este ámbito?

– MC: Efectivamente, el puerto de Barcelona lleva muchos años apostando por un modelo de puerto inteligente, un ‘smart port’, en el cual la tecnología permita automatizar y mejorar procesos, conectar a los diferentes actores de la cadena logística y ofrecer mayor trazabilidad y fiabilidad.

Creemos que la digitalización y la innovación son las mejores herramientas para mejorar nuestra productividad y competitividad, a la vez que nos ayudará en nuestro objetivo de ser un puerto sostenible.

Esta apuesta ha dado sus frutos y hoy, según demuestra el estudio de percepción de los servicios portuarios elaborado por la empresa GAPS en base a una gran encuesta realizada a un total de 317 empresas durante 2019 y presentado hace pocos días, las nuevas tecnologías y los Servicios de Marca son los aspectos más valorados por los operadores logísticos y los clientes finales.

Así, el 89% de los encuestados han valorado muy bien las nuevas tecnologías que está introduciendo el puerto y han destacado especialmente los sistemas informáticos y la automatización de procedimientos, así como las notificaciones de las incidencias.

– CdS: ¿Se centrará el puerto en captar nuevos tráficos o en consolidar los ya existentes?

– MC: Tal y como explicábamos al principio, a pesar de las incertidumbres que están afectando al comercio internacional, el puerto de Barcelona ha conseguido mantener sus tráficos de importación y exportación, mientras que se han reducido los de transbordo.

Nuestra posición, alejada del estrecho de Gibraltar, y la volatilidad de los tráficos de transbordo, a merced de las decisiones operativas de las grandes alianzas y navieras, hacen que debamos apostar por reforzar nuestros tráficos de hinterland.

Por ello, durante el presente año queremos reforzar nuestra área comercial y trabajaremos para captar nuevos tráficos.