En el sector logístico conviven grandes corporaciones, con pequeñas empresas y autónomos. Unos y otros juegan papeles cruciales para que la economía funcione como un reloj.

Además, la transformación digital que vive el sector ha introducido una mayor complejidad y mayores necesidades de músculo financiero, especialmente en algunos segmentos, en los que, además, se viven complejos procesos de transformación energética y de adaptación a nuevas realidades comerciales.

Como consecuencia, durante lo que llevamos de siglo se han ido sucediendo movimientos de concentración empresarial que en algunos momentos estaban guiados por fondos de inversión que veían en la logística y el transporte campo abierto para generar rentabilidad.

Sin embargo, años despúes son los propios protagonistas del sector, aunque algunos de ellos lo integran siquiera tangencialmente, los que protagonizan importantes fusiones con las que alumbrar nuevos actores capaces de gestionar cadenas de suminstro de manera integral, por complejas y alargadas que sean.

Por un lado, en el sector se han producido durante los últimos años operaciones de fusión dentro de cada uno de los sectores, como, por ejemplo, las protagonizadas por FedEx y TNT o la de DSV y Panalpina.

Aquí en España también se han producido movimientos de este tipo, como, por ejemplo, las habidas entre GLS y Redyser, la de DPD con Seur y Tipsa, la de ID Logistics con Logiters o la de Zolve con Logifrío.

El sector está ganando complejidad para adaptarse a nuevos hábitos de consumo en un entorno altamente tecnológico.

De igual manera, en el sector naviero también se han producido fusiones y adquisiciones en los últimos años, como la de OOCL por Cosco o la de Hapag-Lloyd por CMA-CGM.

En España, estos movimientos han tenido como protagonista a Trasmediterránea, que ha pasado de estar en manos de Acciona a ser parte del grupo canario Armas.

En paralelo, los grandes grupos navieros protagonizaron también una frenética carrera a mediados de la década pasada, en tiempos en que los fletes eran bajos y las pérdidas algo común, para establecer fuertes alianzas que les han permitido estrechar un fuerte control sobre los flujos marítimos internacionales.

De igual modo, algunas de ellas también han emprendido en los últimos años un camino sin vuelta atrás para aprovechar esa posición, con la intención de convertirse en potentes integradores con tentáculos que se extienden a diversos segmentos de la actividad logística.

En esta línea, por ejemplo, debe leerse la compra de Ceva Logistics o la más reciente de Gefco, ambas por cuenta de la naviera CMA-CGM, así como las múltiples inversiones que realiza Maersk. De igual manera, MSC también ha realizado movimientos empresariales, con especial incidencia en al ámbito del transporte ferroviario de mercancías, buscando la intermodalidad más natural en el segmento portuario, que es la que tienen el mar y el ferrocarril.

Las operaciones tienen lugar entre actores de diferentes sectores

Por otra parte, en el ámbito industrial también se han producido importantes movimientos empresariales.

Así, en el campo de los vehículos industriales, Volkswagen ha concentrado sus negocios de pesados en Traton, mientras que, en sentido contrario, Daimler ha dado más autonomía a su negocio de camiones, que cotiza por su cuenta en Bolsa.

A la vez, también estaría en marcha una operación relacionada con Iveco, mientras que en otros segmentos de la automoción también es de destacar la aparición de Stellantis, como marca que aúna al grupo PSA y a Fiat, conglomerado que también produce vehículos comerciales.

En otros ámbitos, destaca la compra de Asti por ABB, la integración de Konecranes y Cargotec, la de ZF y Wabco o las absorciones llevadas a cabo por Alpega en el segmento de bolsas de carga.

Así mismo, por último, hay que hacer referencia al crecimiento, esta vez desde el punto de vista orgánico especialmente, que están experimentando algunos operadores del comercio electrónico, como Amazon o Alibaba, que han proyectado en los servicios logísticos su estructura para estrechar el control de la cadena de suministro para el comercio electrónico.

De igual modo, y también relacionado con el comercio electrónico, el papel de los tradicionales operadores postales está transformándose radicalmente, a medida que van abandonando un correo tradicional francamente menguante, para centrarse en negocios logísticos asociados con la paquetería, mayormente, pero también en la carga aérea o en otros servicios logísticos, incluyendo las nuevas tecnologías.

En definitiva, el sector gana complejidad a medida que se transforma en un servicio con un fuerte componente tecnológico y con una competencia a escala global.