Los puertos europeos se han convertido en los últimos años en nodos multimodales transfronterizos que sirven no solamente como hubs de transporte sino también como puertas para el comercio, clústers industriales y hubs energéticos.

Además, en el contexto geopolítico provocado por la invasión rusa en Ucrania en febrero de 2022, resultan fundamentales para salvaguardar el suministro de energía y reducir la dependencia energética de Rusia. De hecho, gracias a ellos se podrán establecer rutas alternativas para el suministro de gas y aumentar el almacenamiento del mismo.

Al mismo tiempo, la transición energética supondrá toda una revolución en el uso del espacio en los puertos, los servicios solicitados por los clientes, y los equipos portuarios y la infraestructura requeridos. A medida que cambia el panorama energético, surgen nuevas industrias y procesos de producción, que exigirán nuevos servicios e instalaciones portuarias.

La transición energética también afectará directamente a los flujos de materias primas energéticas a través de los puertos, dado que el mix energético está cambiando, mientras que el uso de la energía eólica marina, la solar y los biocombustibles también requerirán el transporte de diferentes tipos de carga, como pueden ser las turbinas.

La apuesta del puerto de Valencia por el hidrógeno es fundamental en su camino a las cero emisiones.

Evolución de los puertos

El cambio se dará en diferentes niveles, empezando por los que se producirán en el propio puerto, al establecerse nuevas medidas de eficiencia y ahorro energético, apostar por la electrificación de la maquinaria, equipar los muelles para garantizar el suministro eléctrico a los motores de los buques durante su estancia en el puerto y promover el bunkering de combustibles alternativos limpios, para lo que deberían iniciar ya una adecuada planificación.

Igualmente, los puertos están centrando sus esfuerzos cada vez más en la generación de energía a partir de fuentes renovables en las propias áreas portuarias.

En un segundo nivel, la transformación energética afectará al área circundante de los puertos, que empieza a alojar plantas para la transformación de residuos en electricidad y calor, pero también plantas offshore para apoyar el desarrollo de la energía eólica marina e industrias clave para la descarbonización, como refinerías, instalaciones para la producción de hidrógeno y amoniaco, y empresas químicas y siderúrgicas, entre otras.

En este sentido, es importante señalar que los puertos están estrechamente conectados con las áreas urbanas, al presentarse como plataformas logísticas para el tránsito de recursos energéticos, ya sean los actuales, como GNL, carbón o petróleo, o los del futuro, como electricidad renovable o combustibles renovables, tales como el hidrógeno.

Algunos podrán ser distribuidos a través de las infraestructuras actuales, aunque será preciso realizar adaptaciones para el futuro suministro energético.

Además, no sólo la infraestructura de abastecimiento y distribución de combustibles se verá afectada por el cambio de los combustibles convencionales, sino también el almacenamiento de los mismos en su forma líquida, ya sea el GNL, el hidrógeno, el amoniaco o el metanol.

Otro punto clave que puede impular el desarrollo del hinterland portuario será el establecimiento de proyectos para la captura de carbono, si bien en la actualidad se encuentran en fase de desarrollo, por lo que aún se considera una tecnología emergente.

El futuro de los puertos españoles

En la actualidad, son varios los puertos españoles que están trabajando en diferentes iniciativas para apuntalar su futuro como hubs energéticos.

Destaca por ejemplo el puerto de Huelva, que gracias a Cepsa, acogerá el mayor complejo de biocombustibles e hidrógeno verde de España, conviertiéndose de este modo en un hub de referencia para la producción y distribución de los nuevos combustibles limpios demandados en el escenario actual de transición energética.

La instalación cuenta con una elevada demanda de hidrógeno, combinada con una gran capacidad de producción de energía fotovoltaica, y desde la Autoridad Portuaria estiman crucial garantizar el suministro energético a proyectos como la futura Zona de Actividades Logísticas de la Punta del Sebo, la ampliación del Muelle Sur o el Hub Logístico de Frío Sostenible.

Del mismo modo, contempla el desarrollo de proyectos de suministro de energía eléctrica a buques en los atraques, con el fin de reducir emisiones durante su estancia en puerto.

La electrificación de muelles también es uno de los objetivos en los que trabaja el puerto de Barcelona a través de su proyecto Nexigen, al que destinará 110 millones y que supondrá la elecrificación de todos los puntos de atraque de los cruceros, el Muelle Prat, y las terminales de ferries de la dársena de San Bertrán y el Muelle de Costa.

La planta de biocombustibles de Cartagena producirá 250.000 toneladas al año.

En concreto, 20 millones corresponden a la conexión a la futura Subestación Ronda Litoral y los otros 90 a a las inversiones que se harán en sistemas OPS para conectar los barcos a la red eléctrica general una vez atracados, utilizando energía limpia con certificación de origen 100% renovable.

Endesa X también ha solicitado a la Autoridad Portuaria de Cádiz una concesión administrativa para la construcción y explotación de una Instalación OPS para los cruceros que escalan en el puerto.

Aunque en una primera fase el sistema estará preparado para alimentar un solo buque de hasta 16 MVA, la instalación será modular por lo que será posible alimentar en el futuro otros barcos de forma simultánea en el mismo muelle Alfonso XIII y en el muelle Ciudad.

El puerto de Valencia, por su parte, dispondrá de dos subestaciones eléctricas, con una potencia de 90 megavatios cada una, que permitirán conectar a la electricidad los motores auxiliares de los barcos mientras permanezcan atracados.

En cuanto a su apuesta por el hidrógeno, fundamental para alcanzar su objetivo de convertirse en un puerto cero emisiones en 2030, se ve reflejada en el proyecto H2Ports, que permitirá la instalación de una hidrogenera móvil en el Muelle Norte, así como la alimentación de ciertos equipos portuarios.

Asimismo, se está investigando junto a Standler la posibilidad de desarrollar una locomotora para desplazamientos internos.

Nuevos hubs y plantas

Mientras, en el puerto de Bilbao, Petronor ha iniciado reciemente las obras de un nuevo hub de descarbonización, que contará con una planta destinada a la producción de combustibles sintéticos.

En concreto, se invertirán 103 millones ene ste desarrollo, que se convertirá en una de las mayores instalaciones de estas características en el mundo.

Allí, se producirán combustibles de huella cero con el agua y el CO₂ retirado de la atmósfera, como únicas materias primas. Además, se iniciará un proyecto de valorización de residuos urbanos, como papel, cartón, plásticos o telas, con el objetivo de obtener energía baja en carbono.

En su caso, Repsol ha activado una inversión de casi 200 millones en la construcción de la que será la primera planta de biocombustibles avanzados de España, que estará ubicada en la refinería que tiene la empresa energética en Cartagena.

Con capacidad para producir 250.000 toneladas al año de biocombustibles avanzados como biodiésel, biojet, bionafta y biopropano, que se podrán usar en aviones, barcos, camiones o coches, las nuevas instalaciones entrarán en funcionamiento en el primer semestre de 2023.

El proyecto se está desarrollando en cuatro áreas diferentes que abarcan una superficie de 41.500 m², una de ellas en las instalaciones del puerto de Cartagena donde opera la compañías, donde se habilitarán las infraestructuras necesarias para el almacenamiento de las 300.000 toneladas anuales de residuos que llegarán por vía marítima, y su posterior suministro al mercado nacional o de exportación.

Conviene recordar el caso del puerto de Tenerife, que pretende establecer una alianza entre los sectores industriales de Canarias, que supondrá la instalación de una planta fotovoltaica de 30 megavatios y de plantas fotovoltaicas flotantes de 2,3 megavatios con el vertido a una nueva red eléctrica para la comunidad energética del puerto, así como la generación de hidrógeno verde y biocombustibles y de cuatro puntos de conexión eléctrica para cruceros.

Además, Totisa invertirá 100 millones en una planta de almacenamiento de GNL facilitará el suministro a buques y la generación de electricidad mediante motores que admitan una proporción de hidrógeno mezclada con gas natural.

Los puertos siguen centrando sus inversiones en las conexiones OPS.

Otras iniciativas

Mención aparte merece el puerto de La Coruña, que aspira a convertirse en el primer puerto de España autosuficiente energéticamente, mediante el uso de energías renovables y con cero emisiones a la atmósfera.

En este contexto, trabaja en la creación de un hub de energías renovables que ya empieza a concretarse junto a compañías como Inditex, que contará con un parque eólico en el Puerto Exterior, o Enerfin, que ha elegido Punta Langosteira para la instalaión de su planta de hidrógeno verde.

En este sentido, la implicación de grandes compañías será decisiva, según sostienen desde la Autoridad Portuaria, para avanzar en el objetivo del autoabastecimiento energético, nosolo del propio Puerto Exterior, sino también permitiendo que las industrias del entorno puedan utilizar las energías verdes que se generarán para sus procesos industriales y de movilidad.

El nuevo Plan del puerto recogerá el impulso del programa “A Coruña Green Port”, con dos importantes líneas para crear un polo industrial en Punta Langosteira: por un lado, toda la cadena de valor de la generación y distribución de hidrógeno y amoniaco verde; y, además, la industria offshore, con el objetivo de convertir el Puerto Exterior en un hub de construcción de componentes de eólica marina para la exportación.

No solo eso, sino que la Autoridad Portuaria está avanzando en la constitución de una empresa de gestión y comercialización de energía eléctrica con fuentes renovables, para ofrecer la energía lo más barata posible a las empresas instaladas en el recinto portuario.

A su vez, la iniciativa ‘Puerto Verde’ del puerto de Málaga ha entrado en 2022 en su segunda fase, que incluye medidas como la instalación de marquesinas fotovoltaicas junto a la sede del organismo público para que la energía generada revierta en la red de Autoridad Portuaria, la construcción de instalaciones de cogeneración a través del aprovechamiento de energías renovables, la monitorización de la calidad del aire, la medición del ruido ambiental, o la medición de la calidad del agua.

En otro orden de cosas, Repsol y la danesa Ørsted han suscrito un acuerdo para identificar y desarrollar proyectos de eólica marina flotante en España, que dispone de una de las mayores flotas de parques eólicos y fotovoltaicos terrestres del mundo.

El país producirá de cara a 2030 energía renovable a gran escala a partir de parques eólicos marinos flotantes. En total, se prevé contar con 3GW de eólica marina flotante.