En este 2022 que iba a ser el de la recuperación de la que ya no nos acordamos “hemos visto cosas que vosotros no creeríais”, parafraseando al replicante Roy Batty en Blade Runner, “que se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Tras la pandemia llegaron las “disrupciones” en la cadena de suministro a nivel global que ocasionaron escasez de componentes a numerosas industrias, que han devenido en escasez y alza de precios, agravados por la invasión de Ucrania, con una nueva derivada en la escalada del precio de la energía, que ya venía del inicio de este año que empieza a ser “maldito” de 2022.

Y por si esto no fuera poco, la política de sanciones a Rusia, puede desembocar, si no lo ha hecho ya, en una nueva guerra de la energía, que apunta a escasez de suministro, con un horizonte de restricciones en este próximo invierno, inédito para la Unión Europea desde al pasado “siglo de guerras”.

Pero como ya sabemos que cualquier situación, por mala que sea, es susceptiblle de empeorar, no hay que perder de vista que todo este vuelco a cualquier previsión de recuperación, hay que contemplarlo bajo la mirada de la transición hacia una economía sosteniblemente verde, con lo que eso implica.

O implicaba. Por que ahora la energía nuclear y el gas son considerados combustibles “verdes” y Alemania desempolva sus centrales ¿verdes? de carbón, para producir energía. Mientras el Gobierno español, con la inestimable colaboración de la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, por nombre que no quede, prosigue en su afán de hacer de este país, el más verde de todos y a pesar de casi todos. Aunque con el desolador panorama de los incendios que han asolado la piel de toro en este mes de agosto, verde lo que se dice verde, cada vez menos.

Así es que en estas estamos, con una industria de la automoción que va de susto en susto, y que a los clientes que necesitan un vehículo, sean particulares o profesionales, no les puede confirmar ni el precio ni la fecha de entrega.

En medio de este pandemonium en el que nos encontramos, las incertidumbres del segundo trimestre, han empezado a transmutarse en certidumbres”

Por eso las incertidumbres que se empezaban a vislumbrar en el segundo trimestre, gracias a una inflación, que iba a ser coyuntural pero ha venido para quedarse, en eso sí somos los primeros de Europa, han empezado a transmutarse en certidumbres.

Así es que en medio de este pandemonium habrá que sacar la vena de la creatividad, para conseguir cuadrar a final de ejercicio, los balances de muchas de las empresas de transporte, que se encuentran con cada vez menos palancas en las que apoyarse.