Los gases de origen renovable forman parte de la solución para alcanzar la neutralidad climática en 2050 y contribuyen a la consecución de los objetivos de reducción de emisiones y de penetración de energías renovables propuestos para España en el año 2030. En este contexto, el biogás se ha convertido en un recurso clave para poder seguir avanzando en el proceso de transición ecológica, dado que presenta numerosos beneficios medioambientales y permite crear sinergias con las industrias locales.

Su producción y consumo son climáticamente neutros bajo ciertas condiciones, por lo que, asegurando los adecuados criterios para su sostenibilidad, puede contribuir significativamente a la descarbonización de la economía, constituyendo además un caso muy destacable de economía circular al producirse a partir de residuos orgánicos.

Por ello, en línea con el Plan Integrado de Energía y Clima 2021-2030, el Gobierno ha diseñado ya una hoja de ruta con la que planea multiplicar por 3,8 la producción de biogás de cara al año 2030, superando los 10,4 TWh.

Igualmente, en el transporte se pretende alcanzar una cuota de energía renovable del 28% ese mismo año, y lograr una penetración de los biocarburantes avanzados del 3,5%.

El documento, aprobado en marzo de 2022, identifica los retos y oportunidades del desarrollo de este gas de origen renovable. El plan estará enfocado en la valorizacion de residuos e impulsará el aprovechamiento del biogás mediante la producción de electricidad y calor útil, y como biocombustible sostenible en movilidad.

El biogás se ha convertido en un recurso clave para seguir avanzando en el proceso de transición ecológica, por sus numerosos beneficios medioambientales”

En concreto, el plan se centra en el biogás producido mediante la digestión anaerobia (en ausencia de oxígeno), por encontrarse en un nivel de madurez tecnológica y de desarrollo más avanzado que otros procesos de producción, y se limita al tratamiento de materia orgánica procedente de diferentes tipos de residuos o materiales de origen agropecuario.

Este desarrollo del biogás permitirá evitar la emisión a la atmósfera de aproximadamente 2,1 millones de toneladas de CO2 equivalente al año. También servirá para reducir la dependencia energética y reforzar la economía circular, y fijará población rural, gracias al crecimiento de su amplia cadena de valor empresarial.

Garantías de origen y objetivos anuales

Para dinamizar el mercado del biogás,  se pretende establecer un sistema de garantías de origen, similar al de la electricidad renovable, para que los consumidores puedan distinguir el biogás del gas fósil convencional, poniendo en valor su origen renovable.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico será la entidad responsable para el desarrollo y la gestión del registro del sistema de Garantías de Origen de gas procedente de fuentes renovables.

Asimismo, se agilizarán los procedimientos para la autorización de plantas y otras infraestructuras y procesos asociados, pues la tramitación de este tipo de proyectos es a menudo compleja.

La hoja de ruta, dividida en 45 medidas, también contempla la posibilidad de establecer objetivos anuales de penetración en la venta o consumo de biogás, con cuotas de obligado cumplimiento. El porcentaje podría ser revisado para acompasarlo a los objetivos de penetración de biogás, conforme el mercado y la tecnología se vaya desarrollando.

En esta línea, está previsto adaptar la herramienta para contabilización de las obligaciones de venta o consumo de biocarburantes con fines de transporte para incluir los gases renovables.

Por otro lado, se fomentará su producción en zonas con abundante materia prima, como aquellas donde haya explotaciones ganaderas, industria agroalimentaria o plantas de tratamiento de residuos, y se promoverá el consumo in situ, en flotas de vehículos, en usos térmicos o en la producción de hidrógeno, así como la sustitución del gas de origen fósil siempre que sea viable.

Es importante que la producción y uso del biogás sean sostenibles, pues según la normativa europea, se debe evitar que los biocarburantes se fabriquen a partir de materias primas producidas con prácticas agrícolas no compatibles con la protección de la calidad del suelo, procedentes de zonas con una rica biodiversidad o con elevadas reservas de carbono,o mediante una gestión forestal no sostenible.

Se agilizarán los procedimientos para la autorización de plantas y otras infraestructuras, dado que la tramitación de este tipo de proyectos suele ser compleja”

También es preciso priorizar los proyectos de biogás en zonas de transición justa, introducirlo en pliegos de contratos públicos, divulgar sus ventajas, crear comunidades energéticas y grupos de trabajo para facilitar su implantación.

Por último, se fomentará  la investigación para reducir las emisiones de gases contaminantes, el impulso a proyectos de demostración de la utlización de biogás en la industria, o la promoción de la innovación en tecnologías menos maduras.

En relación a los usos finales del biogás y el biometano, se promoverá el uso del biogás o el biometano en las flotas de servicios municipales y en los medios empleados para la producción y transporte del biogás, como autobuses o camiones de recogida de residuos, así como para la tracción de los servicios ferroviarios de mercancías en aquellas líneas aún sin electrificar.

Además, se fomentará se fomentará que el biogás producido en una instalación sea usado por la misma en sustitución de otras fuentes de energía con mayor huella de carbono, así como la instalación de pequeñas plantas de cogeneración para autoconsumo en explotaciones ganaderas individuales o en régimen de cooperativa.

El Gobierno prevé multiplicar por 3,8 la producción de biogás para 2030.

Situación en España y ayudas previstas

En España se encuentran actualmente 146 instalaciones de biogás, de las cuales 130 reportaron consumo de biogás en 2020, año en que la producción estimada se situó en torno a 2,74 TWh.

En relación a las aplicaciones, de las 130 plantas, 46 se encuentran asociadas a plantas de tratamiento de residuos, 34 a estaciones de depuración de aguas residuales, 13 al sector agropecuario,otras tres al sector de fabricación de bebidas, tres más al sector químico, siete al sector del papel, una al sector de la construcción y 13 a Administraciones, comercio y servicios.

El Ministerio de Transición Energética ha activado una línea de ayudas de 150 millones para el impulso de proyectos singulares del biogás, que deben estar finalizados antes de que acabe 2025”

En cuanto al biometano, España cuenta actualmente con un total de cinco plantas de producción de biometano procedente de la depuración del biogás, cuatro de ellas de reciente creación.

El Gobierno entiende que es necesario destinar líneas de ayuda existentes para financiar la innovación y el desarrollo tecnológico de esta energía aprovechando igualmente el impulso que puede proporcionar al sector el llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

De momento, ya ha activado una línea de ayudas de 150 millones para el impulso de proyectos singulares del biogás, a través del Ministerio de Transición Energética, que se encuentran en tramitación.

La convocatoria permanecerá abierta desde el 12 de septiembre hasta el 14 de octubre de 2022, siendo el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía el encargado de gestionarlas.

Los proyectos presentados deberán estar finalizados antes del 31 de diciembre de 2025 y respetar el principio de “no causar un daño significativo” al medioambiente para obtener dichas ayudas. Gestionadas por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), para su concesión se valorarán criterios económicos y tecnológicos, así como ciertas externalidades.

En España hay actualmente 146 instalaciones de biogás, de las que 130 reportaron consumo de biogás en 2020, año en que la producción estimada se situó en torno a 2,74 TWh”

También es preciso analizar el impacto positivo sobre el medio ambiente que puede tener el biogás en el marco de la fiscalidad verde, para determinar por ejemplo su tratamiento en el Impuesto sobre Hidrocarburos.

De este modo, se pretende que tanto los gases renovables como los fósiles envíen señales de precio adecuadas que relacionen su coste con su potencial contaminante y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.