A finales de año, Joaquim Miebach, fundador y presidente del Grupo Miebach Consulting, presentó la conferencia “Logística sostenible: un reto para el medio ambiente, la sociedad y su empresa”, en la que remarcaba la importancia del cambio climático, las energías renovables y la logística sostenible. 

Sobre el cambio climático, el Dr. Miebach subrayó los resultados de los dos principales emisores de CO2, EEUU y China, responsables conjuntamente del 40% de las emisiones globales. En este sentido, señaló la previsión para el 2030 donde las emisiones de CO2 alcanzarán los 40.266 millones de tn, un 30% más que en el 2008.

A su juicio, esta demoledora situación podría cambiar si se apostara por generar electricidad a partir las energías renovables, sin embargo, EEUU, China, India y otros países se muestras reticentes ya que estas energías cuestan el doble que las energías convencionales.

Hace algunos años, la energía nuclear y la energía hidráulica, que suponen un 14% y 17% de la producción eléctrica mundial respectivamente, según datos del 2011, parecían ser una salida a este dilema. Sin embargo, desde el incidente de Fukushima, la energía nuclear ha sido muy cuestionada y algunos países han decidido no invertir en ella. Asimismo, la energía hidráulica ha generado mucha controversia porque ya no es tan limpia como se pensaba.

El problema del calentamiento global 

Ante esta situación, el fundador del grupo consultor indicó cómo los partidos políticos de todo el mundo han dejado en un segundo plano el problema del calentamiento global, ya que la crisis financiera y las deudas arrasan con los que queda de los presupuestos para inversiones.

Aún así, insistió en la necesidad de pensar en las generaciones futuras y apostar por un planeta “sano”. No obstante, por el momento parece no ser posible utilizar energías renovables baratos para mejorar nuestra calidad de vida al mismo tiempo.

La emisión de CO2 en la logística

En el campo de la logística, el CO2 se genera durante los procesos de transporte y almacenaje. Según la Agencia Internacional de Energía, en el año 2008, el transporte de mercancías generaba un 10% de las emisiones globales de CO2. De este porcentaje, el tráfico de camiones supone más de un 75%.

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Otros medios de transporte consumen bastante menos energía, pero por desgracia, las posibilidades de aumentar el tráfico marítimo y ferroviario son muy limitadas y, aunque el transporte aéreo consume muchísima energía, su cuota total es muy pequeña.

Las perspectivas son, por lo tanto, desfavorables pues, hasta la fecha, el tráfico de camiones siempre ha crecido más que el producto bruto mundial. Es muy probable que continúe siendo así en el futuro, ya que el mundo se reparte cada vez más las tareas y se globaliza y, en consecuencia, el transporte se intensifica.

Estimar la contribución de los centros de distribución al nivel de emisiones de CO2 es más complicado, ya que las estadísticas engloban esta actividad dentro de “industria”, pero probablemente no supere el 1% de las emisiones mundiales.

¿Por qué invertir en logística sostenible?

El presidente de Miebach Consulting ha enumerado los grandes argumentos a favor de la logística sostenible, estos son:

• Reducir costes: La emisión de CO2 se puede reducir tanto en el transporte como en el almacenaje, sobre todo mediante la mejora de la eficiencia de las operaciones. con un aprovechamiento inteligente y optimizado de los recursos se conseguiría un efecto de ahorro de entre el 10 y 15%, y generalmente sin inversiones significativas.
• Reforzar la imagen corporativa: Los consumidores y las empresas en general tienen cada vez mayor conciencia del problema, y la sostenibilidad se ha convertido en un aspecto esencial en la Responsabilidad Social Corporativa. Las compañías utilizan sus esfuerzos por reducir el impacto medioambiental para fortalecer su imagen de marca.
• Normativa y legislación más rígida: Debe considerarse el endurecimiento de las normativas estatales, prohibición de circulación a ciertas horas del día, normas de construcción relativas al aislamiento, impuestos sobre el petróleo y electricidad, etc.

Globalización frente a regionalización

Finalmente, según Joaquim Miebach la tendencia a la regionalización frente a la globalización de las últimas décadas puede convertirse en otro factor relevante para conseguir un mundo más limpio. Es la visión de volver a disponer de plantas de producción más pequeñas, eficientes energéticamente, próximas a sus mercados y utilizando productos locales y con mano de obra cercana, frente a la deslocalización y la globalización desmedida.

Por supuesto, esto no significa el final de la globalización. Sin embargo, la tendencia a la regionalización podría tener un efecto más pronunciado en el cambio climático que la “logística verde” convencional.

Asimismo, Miebach aseguró que las cadenas de suministro globales, incluyendo las ubicaciones de las plantas de producción, deben ser objeto de una profunda revisión. Con más “nearshoring” y menos “offshoring” se consiguen tres objetivos a un tiempo: agilidad y adaptación flexible al mercado, reducción de costes y un ahorro notable de emisiones de CO2.

Aunque viendo las cifras de emisiones de los últimos años, «cualquier progreso que se logra, se ve socavado por las emisiones de China”.