Camiones repostando combustible en una EESS estacion de servicio

Camiones repostando combustible en una EESS estación de servicio.

Aunque las previsiones apuntan que el precio de venta al público de los carburantes descienda paulatinamente como consecuencia de la caída del crudo, lo cierto es que aún no ha repercutido directamente, pese a que el barril de crudo de Brent se ha cambiado esta semana por 97,6 dólares, cinco dólares menos que la semana anterior, y el Texas ‘sweet light’ americano se ha situado en 91,4 euros, cuatro dólares menos.

Mientras que el precio del petróleo americano desciende durante este mes de septiembre, el del gasóleo y la gasolina continúa incrementando tanto en la UE como en la zona de los 28. El precio del gasóleo alcanza los 1,406 euros de media en la UE de los 28, y en 1,383 en la zona euro. Por su parte, el litro de gasolina alcanza los 1,557 euros de media en la UE de los 28 y 1,585 en la eurozona.

El factor clave por el que Europa no se está beneficiando de la caída en el petróleo americano es la depreciación del euro frente al dólar, que ha caído un 5% en los últimos dos meses hasta quedarse el cambio en 1,30 unidades. Pero este no es el único motivo.

Otro de los aspectos que pueden influir en que esta caída en los precios europeos no sea tan pronunciada es el alza de los márgenes de las petroleras, denunciada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en varias ocasiones, la última en abril.

La CNMC alertó en dicho informe que «entre febrero de este año y el mismo mes de 2013 los márgenes brutos de las petroleras subieron un 8,6%, en el caso de la gasolina de 95 octanos, y un 6,5% en el del gasóleo, alcanzando los 17 céntimos de euro por litro»

Esto provoca que los precios de los carburantes suban al mismo ritmo que el petróleo cuando este lo hace, pero que bajen ligeramente cuando hay descensos en la cotización del barril.

No depende «tanto» del crudo

Después de refinar el crudo extraído, los carburantes se ponen a la venta en un mercado al por mayor, que en el caso de España, es el del Mediterráneo y el del Norte de Europa. Por tanto, como cualquier otro mercado, está influido por la oferta y la demanda del momento, lo que implica que la importancia del precio de Brent se reduzca.

Por otro lado, el precio que el consumidor final paga por el litro de carburante nace de la suma de diversos factores, que no tienen que ver necesariamente con el precio al que se haya comprado el petróleo a América. Estos son el coste de la materia prima, otros costes como pueden almacenamiento, transporte o remuneración al canal minorista y, sobre todo, los impuestos, que representan más del 50% del precio que paga el consumidor.

Por tanto, en el precio del carburante otro factor importante es la política de cada país y los impuestos que cada gobierno decida trasladar al mismo. Esto hace que en la misma UE, encontremos a 1,186 euros el litro de gasóleo en Luxemburgo, y a 1,658 en Reino Unido, durante la última semana.

Además, cabe recordar que los precios en los mercados internacionales al por mayor nunca se reflejan de inmediato en el precio final que paga el consumidor, debido al retraso existente entre dichos movimientos y los precios finales.