En 1996, la planta de producción de Vigo empezó a producir el Peugeot Partner y el Citroën Berlingo, los primeros vehículos comerciales de su segmento en ser diseñados como modelos independientes y no como simples derivados de turismo.

De este modo, la instalación fabril olívica se convirtió en el epicentro de un cambio en el concepto de vehículo comercial que tendría continuidad con la posterior incorporación de diferentes modelos, un incremento de la flexibilidad industrial y de su capacidad productiva, con la introducción de nuevas técnicas de trabajo como el aprovisionamiento ‘just in time’, que implica una mayor coordinación logística.

Además, en cinco años, la planta se dotó de nuevas tecnologías de automatización y, al tiempo, se ampliaron y modernizaron instalaciones, con la construcción de un nuevo taller de ensamblado de carrocerías, que aumentó considerablemente la capacidad de las líneas.

Posteriormente, ya en 2002, se empezó a producir la segunda generación del Peugeot Partner y del Citroën Berlingo, mientras que en 2008 se revisaron a fondo los dos modelos.

En 2018, coincidiendo con su 60 aniversario, el Centro de Vigo asumió el reto de fabricar una nueva generación de vehículos comerciales y polivalentes, con la visión puesta en la electrificación del reparto urbano de mercancías, cuyas baterías se ensamblan en el Taller de Baterías vigués, implantado sobre una superficie de 3.500 m².

Esta instlación cuenta con 150 empleados y tiene un potencial de 20 baterías/hora, de tal modo que estos dispositivos entran en la cadena de producción en la línea de motores, para su montaje junto a los elementos mecánicos.

De este modo, la instalación de Vigo sigue poniéndose al día.

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