El transporte pesado de mercancías por carretera representa el 4,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana en la Unión Europea, según Astic.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera, Astic, ha repasado las medidas que se están llevando a cabo para reducir su impacto medioambiental.

Algunas de ellas son la inversión en vehículos de mayor eficiencia energética, la formación en conducción económica, o la apuesta por la  tecnología para optimizar la planificación de rutas, y minimizar tiempos muertos y recorridos en vacío.

Gracias a ello, los vehículos que las empresas están incorporando a sus flotas han disminuido sus emisiones de CO2 en la última década en más de un 20% por cada tonelada-kilómetro.

En España, el 95% del movimiento terrestre de mercancías se realiza por carretera, frente al 75% que se registra de media en la UE. De él se ocupan algo más de 100.000 empresas que cuentan con unos 360.000 vehículos.

El objetivo del sector es alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050, para lo que contará con el apoyo de la Unión Internacional de Transporte por Carretera, IRU, que ha fijado una hoja de ruta para que el sector reduzca sus emisiones en 3.000 millones de toneladas al año.

En 2018 la Comisión Europea empezó a trabajar en la primera normativa sobre emisiones de CO2 aplicada a vehículos pesados. En 2025, tendrán que reducirse en un 15% respecto a 2019 y para 2030 se propone un objetivo de reducción de, como mínimo, un 30%.

Renovación de flota y nuevos combustibles

Por ello, es clave la renovación de la flota, ya que un motor de un vehículo pesado bajo la normativa de contaminación Euro 2, con 15 años de vida, supone un 95% más de vertido de gases a la atmósfera que aquellos modelos Euro 6 que se comercializan en la actualidad.

En cuanto a los combustibles, según datos facilitados por Acea, aunque las matriculaciones de camiones diésel han caído un 25,5% respecto al año anterior, siguen siendo el 96,4% del total, si bien los camiones a gas natural y los eléctricos han crecido un 5,8% y un 42,1% respectivamente.

No obstante, además del gasóleo, el gas natural y los ecocombustibles, en la próxima década no se vislumbran soluciones vehiculares efectivas y eficientes que puedan estar disponibles, con volúmenes de producción suficientes y una fiabilidad contrastada.

Para Astic, un parque rodante de vehículos pesados de largo recorrido impulsados eléctricamente, con baterías o con pilas de combustible de hidrógeno verde, no es viable a día de hoy, porque «están a años luz de ofrecer un coste total de operación competitivo«.

A partir de 2030, según la Asociación, sí habrá una presencia significativa de este tipo de camiones. La propia Agencia Internacional de la Energía, prevé que para 2035 el 50% de los nuevos vehículos pesados matriculados correspondan a soluciones eléctricas.