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Desde el sindicato, inciden en la «ausencia de un modelo homogéneo y consensuado» para la financiación y gestión de las autopistas.

Tras finalizar sin resultados el acto de mediación entre UGT y Abertis por el bloqueo en la negociación del convenio colectivo, la organización sindical ha convocado una huelga en Semana Santa en todas las autopistas españolas que gestiona la concesionaria: la AP-2, la AP-4, varios tramos de la AP-7, la AP-71, la AP-68, la AP-6, la AP-51, la AP-61, la C-31, la C-32 y la C-33.

La huelga se desarrollará desde el 28 de marzo hasta el 2 de abril, con paros parciales para los trabajadores del turno de mañana de 11:00 a 14:00, para los del turno de tarde de 14:00 a 17:00 y para los del turno de noche de 22:00 a 1:00.

En actividades con jornada partida, se realizará entre las 12:00 y las 15:00 horas, y en las que tengan varios turnos de trabajo, tendrá lugar una vez terminado el último, aunque se prolongue después de las 24:00 horas del 2 de abril.

El objetivo del sindicato, que denuncia que lleva 17 meses intentando alcanzar un acuerdo, es impedir que decaiga el actual convenio y asegurar las condiciones de trabajo a los más de 1.700 profesionales que trabajan en estas vías.

El escenario al que se enfrentan es muy «negativo«, dado que la entidad ha sido objeto de Ofertas Públicas de Adquisición, OPAs, por parte de Atlantia y Hochtief y que «tendrán como consecuencia la desmembración de Abertis«.

Unido a estas circunstancias, el futuro de más del 70% de la plantilla «está en el aire», teniendo en cuenta que se acerca el final de la concesión de la AP-7 a su paso por Valencia, y la AP-4 entre Sevilla y Cádiz, el 31 de diciembre de 2019, y el de la AP-7, la AP-2 y la C-32 en Cataluña, en agosto de 2021.

Sin respuesta

Desde UGT, inciden en la «ausencia de un modelo homogéneo y consensuado» para la financiación y gestión de las autopistas, y advierten sobre la intención de Abertis de realizar el tránsito de las empresas de un grupo a otro sin convenio colectivo, algo que «se aparta del principio de buena fe» que se presume en cualquier negociación.

Además, recuerdan que la representación empresarial aún no ha respondido a su propuesta y recuerdan que para firmar el convenio es preciso alcanzar un consenso en cuanto al sistema de revisión salarial, la organización, la conciliación y las garantías de empleo.