De tanto repetir que se acercaba, finalmente llega el ‘Brexit’ y, pese a las alarmas que siempre saltan antes de tiempo, todo parece en calma, toda vez que este pasado miércoles 29 de enero, tras dos horas de debate, el pleno de la Eurocámara haya aprobado el acuerdo de divorcio cerrado en noviembre entre Londres y Bruselas, tras casi tres años de idas y venidas.

El hecho es que tantos retrasos han servido para que a un lado y a otro del Canal de La Mancha se haya puesto orden en todo el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea, incluyendo un período transitorio que se prolongará, una vez se haga efectivo el arranque de la salida el 31 de enero y si nada lo alarga, hasta final de año.

En este sentido, el período transitorio que se abre a partir de la medianoche del día 31 ha servido, en términos propios del rugby, como una especie de patada a seguir, hasta que el Reino Unido y la Unión Europea, ya cada uno por su parte, concluyan un tratado de libre comercio que regule de manera estable los intercambios comerciales entre ambas zonas económicas.

Así pues, una vez que el Parlamento Europeo ha aprobado la adopción de la Decisión de Celebración del Acuerdo de Retirada y el Consejo haya adoptado la Decisión de Celebración por medio de un procedimiento escrito, está previsto el mantenimiento del actual régimen de acceso libre entre ambas áreas, aunque todo queda para ver cómo se traduce la nueva situación en los principales pasos fronterizos, porque, pese a que todo parece bien atado, siempre pueden surgir imprevistos.

Impacto por modos

Esto implica que los transportistas españoles podrán continuar realizando servicios de transporte internacional con el país británico sin ningún tipo de limitación administrativa ni restricción aduanera, aunque, de igual modo, el sector tendrá que ir adaptando su operativa a la futura relación que sí que supondrá la implantación de trámites aduaneros aún por definir.

Dentro de este ámbito se producen cambios en los certificados de conductor para conductores de terceros países y de capacitación profesional, además de en el acceso al mercado.

Al tiempo, en el transporte marítimo, los cambios afectarán sobre todo a los servicios dentro de la Unión y al tráfico con países terceros, así como al cabotaje y a ciertas normas de seguridad marítima.

En el caso del transporte aéreo, el ‘Brexit’ se dejará notar en las licencias de explotación, así como en los acuerdos internacionales de transporte aéreo suscritos por la Unión Europea, que dejarán de cubrir al Reino Unido.

Por último, en el transporte ferroviario, los cambios afectarán a las licencias de gestión y uso de la infraestructura ferroviaria, a ciertos aspectos de la seguridad en este modo, a la interoperabilidad ferroviaria y a la certificación de los maquinistas.