La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, ha alertado a los responsables de la toma de decisiones en la Unión Europea de un doble problema existente con las infraestructuras de recarga para vehículos eléctricos.

No solamente existe una flagrante falta de cargadores en la UE, sino que además muy pocos de ellos cargan los vehículos a una velocidad que pueda considerarse aceptable para las necesidades actuales.

Teniendo en cuenta que tanto los gobiernos de los diferentes Estados Miembros como el Parlamento Europeo están preparando sus argumentos ante la propuesta de la Comisión Europea sobre la nueva Regulación para las Infraestructuras de Combustibles Alternativos, AFIR, que recoge el paquete ‘Fit for 55‘, es un buen momento para alertar sobre esta situación.

De los 225.000 cargadores públicos que están disponibles en la UE, solamente 25.000 son de carga rápida. Es decir, que solo uno de cada nueve tiene una capacidad superior a los 22 kW.

Cargar un coche eléctrico, por ejemplo, con uno de los 200.000 de baja capacidad, llevaría toda una noche. Por contra, usando uno de carga rápida se puede reducir este tiempo a menos de una hora.

A pesar de ello, este tipo de cargadores solamente representan el 11% de la infraestructura europea, y abordar este asunto resulta para Acea crucial si se pretende convencer a los ciudadanos de que utilicen vehículos eléctricos.

Las personas necesitan ver estos cargadores en su vida cotidiana y estos deben ser de uso fácil y sencillo, sin necesidad de esperar largas colas para recargarDesafortunadamente, la Asociación considera que la propuesta de AFIR no es lo suficientemente ambiciosa para lograr este objetivo y no está alineada con los nuevos objetivos de CO2 propuestos para los automóviles.

Por ello, urge al Parlamento y al Consejo Europeos a reforzar la propuesta planteada para garantizar una infraestructura de carga y recarga adecuada, que incluya un número suficiente de puntos de carga rápida en cada Estado Miembro para 2030.