El primero de los puntos a tratar en dicho encuentro fue la segregación de Adif en dos empresas. La compañía se reafirmó en su postura de seguir adelante con el plan que ya había anunciado. Además, aclaró que dicha escisión tendrá lugar antes del 31 de diciembre por motivos de contabilidad. Asimismo, dejó abierta la negociación sobre las condiciones laborales de cómo se efectuará la división.

En cuanto al ERE que ya anunció la empresa, la intención es que sea voluntario y universal. En este sentido, CCOO manifestó que su principal preocupación no es tanto el que los trabajadores puedan acceder a esas bajas voluntarias sino las condiciones de las personas que quedarán en la empresa. En cuanto al establecimiento de la tasa de reposición, ha quedado pendiente de concretarse en una reunión posterior, cuando se conozcan los detalles.

En referencia al canal de venta, desde la empresa no se argumenta que no hay razones para cuestionar dónde está, pese a que las direcciones comerciales de éste son tomadas por Renfe.

Sobre las licitaciones de la fibra óptica, la empresa se mantuvo firme en su postura de externalizar el servicio a otra empresa, puesto que considera que la infraestructura esta infrautilizada. El argumento esgrimido es que de esta forma se podrá obtener un mayor rendimiento.

Ante estas posturas de la empresa, los dirigentes sindicales mostraron su descontento por la actitud tajante y el escaso margen de negociación ofrecido.

Por ello, el Sindicato Ferroviario, junto con CGT, ha convocado una manifestación en Madrid para el día 23 de noviembre, así como varios días de paros y huelgas en octubre, noviembre y diciembre para los trabajadores de Renfe y Adif.