La crisis sanitaria está provocando toda una serie de cambios en cadena en la gestión logística a escala mundial que, según la consultora Kaizen Institute, cristalizan en cuatro desafíos principales.

El primero de ellos es el aumento del coste de la mano de obra, ya que las políticas sociales aplicadas han provocado un aumento de dichos costes superior a un 5% en el 2020 y la previsión para los próximos tres años es que ascienda en torno a otro 16%, convirtiéndose en uno de los costes con más peso para el sector.

En segundo lugar se observa también una tendencia a otorgar mayor preponderancia a la transparencia en el servicio al cliente, en detrimento de la velocidad de los servicios.

En este sentido, la puntualidad y las condiciones de la entrega se equiparan de cara a los consumidores con la visibilidad de los envíos.

Por otra parte, también se está produciendo una ganancia en la complejidad de las operaciones logísticas, algo atribuible fundamentalmente a la personalización del servicio.

Finalmente, la consultora estima que la velocidad a la que evoluciona el mercado reduce la duración de las ventajas competitivas de las empresas. De igual manera, la tecnología provoca cambios en la demanda de los clientes.

Tres tendencias para la gestión logística

Así pues, estos cambios dibujan tres tendencias que habrán de dominar la gestión de las cadenas de suministro en los próximos años.

La primera de ella se centra en conferir una mayor agilidad a las operaciones, con el fin de ganar capacidad para ajustar la capacidad y el alcance, mientras se mantienen elevados niveles de productividad y bajos costes.

En segundo lugar, también se observa una preponderancia cada vez más evidente de la movilidad sostenible y de cadenas de suministro circulares impulsadas por el consumidor y la demanda de los clientes por proveedores ecológicos.

Esta tendencia, además, lleva a la tercera que indica que aumenta la inversión en digitalización como forma de crear operaciones unificadas, con gran transparencia y capacidad de respuesta.

Como consecuencia, Kaizen Institute estima que el proceso obliga a trabajar en la optimización de los almacenes y en el transporte.