Ahora que lo peor parece haber pasado, los dos principales motores de la Unión Europea, Alemania y Francia,. reclaman conjuntamente el regreso de la libre circulación de personas y mercancías por todo el territorio Schengen cuanto antes y manteniendo las mejores condiciones de salud posibles.

Atrás han quedado los controles fronterizos que cada Estado miembro ha ido tomando por su cuenta, con una Comisión que ha hecho bien poco o que bien poco ha querido hacer y, pelillos a la mar, ahora toca volver a lo que de verdad importa en las procelosas aguas de las relaciones europeas.

Sin duda, la declaración conjunta de la Asamblea Nacional francesa y del Bundestag alemán supondrá un importante impulso para el regreso a una normalidad impredecible, tras casi tres meses que han dejado graves secuelas, con España e Italia gravemente tocadas.

De igual modo, este toque a rebato de los que de verdad mandan en la Unión podría servir para enderezar la errática política que ha llevado a veces el Gobierno español en relación con la entrada de bienes y personas por las fronteras con la UE y que ha provocado importantes quebraderos de cabeza en algunos de los sectores económicos más importantes para el PIB del país.