Un total de 1.400 robots de Kiva, empresa que compró Amazon en marzo de 2012, ya están funcionando en tres de los almacenes de la empresa electrónica, según su informe con los resultados del tercer trimestre. Como se ve en el vídeo, estos robots ahorran tiempo a los empleados y reducen errores, acercando las estanterías y adaptando la altura a los operarios.

Amazon ha estado tratando de reducir los costes asociados al pedido y la velocidad de entrega mediante la construcción de almacenes cerca de los núcleos urbanos,  pero la incorporación de los robots de Kiva podría suponer una mejora de la eficiencia en los propios almacenes con lo que podría ahorrarse entre 400 y 900 millones de dólares al año, entre 300 y 650 millones de euros, es decir, entre un 20 y un 40% de los costes asociados al proceso de cada pedido. 

Aún así, debido al diseño de sus almacenes, pensado para el personal humano, una integración amplia de los robots puede tardar varios años.

Los robots recorren los pasillos leyendo los códigos QR que hay en el suelo, además de tener unos sensores que detectan los obstáculos; esta información se comparte con los otros robots del almacén. Cada operador puede tener a su lado una estantería cada seis segundos, aunque pueden ajustarse al ritmo de cada empleado. Además, pueden dar prioridad a los productos más populares o llevar los más caros a los trabajadores con más experiencia.

También existe la posibilidad de que Amazon venda estos robots a otras empresas, que antes de la compra de Kiva la unidad costaba dos millones de dólares, casi un millón y medio de euros.

[youtube video=»Fr6Rco5A9SM» ancho=»480″ alto=»300″]