Existen todavía muchos prejuicios, tópicos y clichés entorno a este sector, al que pertenezco. El que más oímos es el de la contaminación: las flotas de las empresas de transporte contaminan…al igual que los coches particulares, los grandes barcos, la industria pesada y los edificios en los que vivimos, por poner ejemplos.

Frente a esta afirmación se obvian algunas otras como los esfuerzos que están emprendiendo las empresas de transporte por reducir las emisiones con dinero de su bolsillo, porque las ayudas públicas que se ofrecen -las más recientes para la renovación de flotas hacia energías menos contaminantes o para la digitalización del sector- no favorecen cambios reales para hacer posible esta transición. Se quedan en una mera declaración de intenciones ante la cual el transporte actúa.

Otros tópicos tienen que ver con la propia profesión en sí y el perfil de los conductores que se suben a la cabina. La sociedad ha cambiado y la imagen del camionero también. Poco queda de aquella imagen que plasmó Manolo Escobar en una canción que casi parece una oda al camionero. El cantante hablaba de los transportistas -incluyéndose él como tal- y calificándolo como una persona que derrocha amabilidad: “Vamos por la carretera, repartiendo simpatía y ayudamos a cualquiera de corazón”.

Lejos de citar y detenerse en los clichés que existen, la realidad es que las personas que se suben a un camión es gente que se enfrenta a todo tipo de contratiempos para que la mercancía llegue en tiempo y forma. Y es que todo lo que va presionando a la cadena logística va sobrecargando este último eslabón: que el buque se retrase, que existan condiciones meteorológicas adversas, que haya cortes en las carreteras…

Y ahí siguen los transportistas, realizando recorridos de largas distancias, sin áreas de descanso dotadas de servicios básicos de higiene y aseo personal o zonas seguras para aparcar. Otras veces se ven obligados a descargar la mercancía, después de estar ocho horas conduciendo y a veces de haber estado esperando dos horas para entregar la mercancía.

Algunos solo quieren darse cuenta en épocas extraordinarias, de las 240.000 empresas de transporte que hay en España, como al principio de la pandemia, donde recibimos toda clase de felicitaciones por nuestra labor.

Cualquier persona que sabe enfrentarse a estas adversidades se calificaría como un trabajador resolutivo, hábil, que actúa con astucia y buen temperamento para afrontar los imprevistos y con un claro sentimiento de responsabilidad para que las operativas lleguen a buen término.

Para tener estos trabajadores en primera línea de batalla resulta imprescindible la formación. Los transportistas echan bastantes horas en los cursos de capacitación para trabajar manejando todo tipo de vehículos. Desde la Federación Valenciana de Empresarios de Transporte y la Logística lo sabemos: ofrecemos 4.500 horas al año de formación en nuestras aulas, de las que se benefician anualmente 800 profesionales.

Y seguimos fomentando el talento de más alto nivel para poder liderar, para afrontar los retos que supone el sector del que depende el transporte de mercancías terrestre en España. Una de las acciones que hemos impulsado es el máster de Gestión de Transporte y Movilidad, orientado a profesionales del tráfico de mercancías por carretera que deseen adquirir conocimientos sobre operaciones, seguridad, servicio o costes del transporte.

Y así queremos seguir generando hornadas de profesionales del transporte que se estrujen los sesos para generar competitividad en nuestro sector y digo “estrujen los sesos” porque los márgenes cada vez son más estrechos que resulta casi un sueño poder seguir siendo rentables.
Lo dicho: todas las afirmaciones que se dicen sobre nosotros -y que se han transformado en verdad para la opinión pública con el transcurso de los años- solo se pueden contrarrestar con la verdad.

Y la verdad es que en España hay 240.000 empresas de transporte con transportistas profesionales. Algunos solo quieren darse cuenta en épocas extraordinarias, como al principio de la pandemia, donde recibimos toda clase de felicitaciones por nuestra labor que, al parecer, cae en el olvido rápidamente. Los transportistas, la cadena logística, es esencial en cualquier sociedad y en cualquier situación.

 

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