La burgalesa Asti está viviendo una transformación radical que le permite competir de igual a igual en un mercado internacional altamente tecnificado, en el que concentra sus esfuerzos de cara a que suponga en un par de años suponga la mayor parte de su cifra de negocio.

Para hacer frente a este fuerte crecimiento, el grupo ha reforzado su capital humano de tal modo que el año pasado pasó de los 100 a los 187 colaboradores.

Así mismo, de cara a este este ejercicio, tiene previsto reforzar en posiciones clave su equipo de ingeniería internacional, con la apertura de un procedimiento de contratación para 40 nuevos ingenieros de múltiples disciplinas, desde el diseño electromecánico de soluciones al desarrollo de algoritmos para la programación de robótica móvil, y que se incorporarían en su mayor parte al equipo de Asti Mobile Robotics, ingeniería de robótica móvil del grupo.

De igual modo, por otro lado, para aumentar su capacidad productiva Asti también ha comenzado la adecuación de la segunda planta del edificio de ingeniería, situado en la localidad burgalesa de Madrigalejo del Monte, donde se crearán casi 100 puestos de trabajo, con una inversión aproximada de 600.000 euros.

Además, el grupo también aguarda las licencias necesarias para duplicar su nave de fabricación y producción a partir de 2019, con una inversión que rondará el millón de euros para una primera fase de ampliación. Aun así, Asti se guarda en la recámara, de cara a un futuro próximo, dos nuevas fases de expansión con las que podría llegar a multiplicar por cuatro su capacidad de fabricación.

El grupo burgalés tiene previsto multiplicar por cinco su facturación en 2020, así como su plantilla por 2,5 y consolidar más del 70% de la cifra de negocio en mercados internacionales.