El aumento de la siniestralidad en furgonetas está estrechamente vinculado con el transporte ilegal que prolifera «de manera alarmante» en España, tal y como ya ha denunciado la Asociación de Transportistas Autónomos, ATA, que hace hincapié en el que se realiza en vehículos de menos de 3.500 kg.

Para ATA, se está produciendo «un importante agravio comparativo» entre los vehículos de servicio público que cuentan con la autorización correspondiente y están sujetos a una serie de requisitos, y los ilegales, que empiezan a aumentar en ciudades como Madrid pero siguen estando escasamente controlados y sus conductores no son profesionales.

Esto no solamente está generando una competencia desleal, sino que está provocando un aumento del número de accidentes de carretera, con la consecuente inseguridad para los usuarios de la vía.

Todo aquel que no es transportista profesional, tal y como explican en ATA, queda sometido a un «control mucho más laxo», lo que resulta «totalmente ilógico» cuando, como demuestran las cifras, esto conlleva una mayor siniestralidad.

La Asociación busca poner de manifiesto las contradicciones que vive el transporte ligero de mercancías y reclamar inspecciones para todos los que lo realizan, ya que son muchas las furgonetas dedicadas en teoría a mercancías propias o servicios particulares, que «están realizando transportes a terceros con toda impunidad«.

Si nadie lo remedia, dicen los transportistas autónomos, el transporte ligero «se va a convertir en una selva incontrolada» donde unos pocos cumplirán con las normas y otros muchos camparán a sus anchas causando «un gran perjuicio» al sector.