Detenidas dos personas en las Islas Baleares por almacenar y vender mercancias caducadas

Los presuntos estafadores estampaban un nuevo etiquetado en la mercancía.

Ante la reciente detención de dos personas en las Islas Baleares por parte de la Guardia Civil como presuntos autores del almacenamiento, distribución y venta de productos alimenticios caducados y con alteraciones en su etiquetado, desde la Asociación Española de Empresarios de Transportes Bajo Temperatura Dirigida, Atfrie, han recordado el importante papel del transportista para evitar que estos actos delictivos se produzcan.

Desde la Asociación recuerdan al sector del transporte y de la logística del frío que los conductores profesionales, en el momento de la carga de los productos perecederos y antes de cerrar la caja frigorífica para transportar las mercancías de origen a destino, deben obligatoriamente revisar tanto la no ruptura de los etiquetados como las fechas de caducidad de las mercancías a transportar, ya que su alteración obliga a que los conductores rechacen dichos envíos.

Con esta actuación, el conductor garantiza la salubridad de las mercancías que transporta en su vehículo, ayudando a hacer frente a estas «acciones deplorables» que atentan tanto a la salud pública de la ciudadanía como a la competencia desleal del sector. 

Por otro lado, los transportistas han solicitado al Ministerio del Interior que se persiga estos hechos delictivos a través de los correspondientes registros, precintando las mercancías caducadas antes de su puesta en circulación, e incoando los correspondientes expedientes para el cese de actividades de las empresas involucradas en los hechos.

Con ello, se pretende que los consumidores nacionales y europeos tengan la seguridad que el consumo de productos perecederos españoles viene precedido del respeto de la cadena del frío en cada una de sus fases.

Delito contra la salud pública

La Guardia Civil detuvo a mediados de agosto a dos personas en el municipio balear de Inca como presuntos autores de varios delitos contra la salud pública, estafa y contra el derecho de los trabajadores, por haber distribuido productos alimenticios y bebidas caducadas después de haber alterado su etiquetado.

Los investigadores detectaron que una empresa vendía género caducado tras alterar el etiquetado original, algo que desconocían los clientes, entre los que se encontraban muchos establecimientos dedicados a la restauración de Mallorca.

El ‘modus operandi’ consistía en la inclusión de género caducado junto a otros en buen estado dentro de los lotes de reparto realizados a los clientes. Para que el producto diera apariencia de buen estado y aptitud de su consumo, las fechas de caducidad originales, excedidas en algunos casos en años, eran eliminadas mediante diferentes técnicas y se procedía a la estampación de un nuevo etiquetado con número de lote y nueva fecha de caducidad.