La industria automovilística mundial ya vivía una situación difícil antes de la llegada de la crisis sanitaria que tiene reflejo en una búsqueda constante por intentar aquilatar costes en un mercado convulso con importantes retos.

En este entorno, según informa la prensa japonesa, Nissan estaría estudiando cambios de gran calado en su estructura productiva a escala mundial que podrían afectar de manera particular al mercado europeo y, más concretamente, a la planta de la marca nipona en la Zona Franca de Barcelona.

Más aún, Comisiones Obreras afirma «que todos los centros de Nissan en España estarán afectados por el ajuste de una u otra manera (Ávila, Cantabria y Cataluña), ya que la decisión afectará al conjunto de sus operaciones en Europa».

En esta situación, los representantes de los trabajadores han planteado movilizaciones para que «no echen el cierre las plantas de Nissan en Zona Franca y Montcada», algo que podría afectar a 3.000 puestos de trabajo directos y cerca de 20.000 empleos indirectos, solo en la Ciudad Condal.

A juicio de Comisiones Obreras, una posible solución para las plantas españolas de la marca asiática podrían venir por vincularlas de algún modo a Renault, fabricante con el que mantiene una alianza desde hace largo tiempo.

El tiempo corre y Nissan tiene previsto anunciar sus planes de futuro el 28 de mayo. Mientras tanto, la industria automovilística española contiene la respiración cuando intenta recuperar el puls0, tras el parón total de la actividad con el estado de alarma.