Los sindicatos de Correos estiman que la plantilla del operador postal público va camino de los 1.000 contagiados de coronavirus y que, además, acumula otros 4.000 trabajadores en cuarentena.

Esto supone, a su juicio, que la compañía cuente con el «índice de contagio más alto de todos los empleados públicos, solo por detrás del colectivo sanitario».

Los representantes de los trabajadores afirman que el personal de la empresa pública ha estado trabajando sin medidas de protección alguna, por lo que han intentado paralizar la actividad y han presentado denuncias ante la Inspección de Trabajo en diferentes provincias.

A juicio de las centrales sindicales, todas estas inspecciones han dado la razón a los trabajadores y han determinado que «para mantener la actividad, Correos tiene la obligación de proporcionar medidas de seguridad».

En este mismo sentido, los sindicatos consideran que las autoridades de inspección también han dado «un nuevo tirón de orejas» a Correos, al marcar plazos para poner a disposición de la plantilla equipos de protección y advertir de que, en caso contrario, «no sería posible mantener la actividad».

Así mismo, Comisiones Obreras, al tiempo que estima que aún no existen suficientes equipos de protección para todo el equipo, pide, además, medidas preventivas y organizativas para reducir el riesgo de contagio por coronavirus entre los trabajadores de Correos y se pueda mantener el servicio esencial del operador postal público.