La Autoridad Portuaria de Tarragona ha finalizado la construcción de los 460 metros de la viga cantil de la parte exterior del Muelle de Baleares e iniciará en los próximos días la de la viga cantil del muelle interior, de 270 metros.

En este primer caso, se han utilizado 4.000 m³ de hormigón. Sobre ella, se instalarán las defensas y bolardos que reciben los esfuerzos del atraque del barco, en el contacto con el muelle y en el amarre, sobre todo en episodios de fuertes vientos.

La viga cantil se construye con la ayuda de un carro de encofrado, que permite hacer tramos de 10 metros cada día. La armadura se prepara fuera del carro, después se introduce dentro y finalmente, se hacen los repasos finales y se colocan los anclajes de los bolardos y otros elementos auxiliares.

Una vez está todo preparado, se hormigona. El conjunto está pensado para que al día siguiente, el hormigón ya endurecido permita que el carro de encofrado se pueda mover con unas ruedas que lleva incorporado, y mediante herramientas utilizadas para tirar de la carga, desplazarse a la siguiente posición.

El Muelle de Baleares, que entrará en funcionamiento a mediados de este mismo año, se presenta como un muelle multipropósito, que podrá recibir diferentes tipos de tráficos portuarios, aunque la prioridad actual es destinarlo a la actividad crucerística.

La nueva infraestructura tendrá una vida operativa muy larga y su diseño permitirá reconvertir su funcionamiento hacia servicios para graneles sólidos y otros tipos de mercancías.

Con una línea de atraque total de 700 metros, la dárse aumentará la capacidad  del puerto para recibir más visitantes y en mejores condiciones, llegando a duplicarse el número de cruceros que podrán atracar simultáneamente y aumentando el tamaño de los buques que podrán acceder a la instalación.