Las restricciones a la movilidad en 2020 han provocado importantes caídas en los tráficos de Balearia, que ha visto incrementada su deuda, pero ha conseguido resistir el impacto de la crisis sanitaria por su fortaleza patrimonial y económica, combinada con una gestión eficiente y dinámica, adaptada a las continuas fluctuaciones.

A pesar de tener que ajustar sus gastos operativos, la naviera ha mantenido los servicios en todos los territorios y ha continuado impulsando sus proyectos e inversiones vinculados a la sostenibilidad, adjudicándose la nueva terminal de pasajeros sostenible de Valencia y completando la botadura del primer ‘fast ferry’ del mundo con motores a gas.

En 2020, ha navegado con seis buques propulsados por esta energía, que le han permitido dejar de emitir 37.000 toneladas de C02. Asimismo, ha acaparado el 96% de los suministros de GNL a buques en España.

También ha mantenido su apuesta por la transformación digital, con la instalación de sensores en dos buques para monitorizar las emisiones y la implantación en las rutas con Melilla de un sistema de gestión más avanzado tecnológicamente.

En el área de mercancías, la digitalización le ha permitido conseguir una mejor planificación logística y una operativa portuaria más ágil. Respecto a los servicios para pasajeros, además de seguir apostando por ‘smart ships’, se ha implantado una herramienta multicanal para ofrecer un atención directa y eficaz.

Tráficos

Además, aunque las áreas de pasaje y carga han tenido un peso similar en la facturación, su evolución ha sido muy diferente, ya que las limitaciones a la movilidad y el cierre de fronteras redujeron los pasajeros a la mitad, con un total de 2.150.000.

Las rutas nacionales han supuesto prácticamente el 94% de los pasajeros, con un comportamiento variable. Así, en Ceuta y Melilla el tráfico se desplomó en un 60%, pero en Baleares la caída fue del 30%, mientras las rutas con Canarias crecieron un 20%.

Por otra parte, las rutas internacionales acusaron el cierre de fronteras y la cancelación de la Operación Paso del Estrecho, con una disminución del 85%. Las salidas de la naviera se centraron en la repatriación de ciudadanos europeos con la apertura de una nueva ruta entre Marruecos y Francia, que se sumó a casi 50 operativas especiales.

Además, los numerosos protocolos de limpieza y desinfección, la reducción de capacidad de los buques y la medición de temperatura previa al embarque, le han llevado a convertirse en la primera naviera del mundo con el certificado Global Safe Site Covid-19.

Respecto al transporte de mercancías, se ha mantenido más estable por la necesidad de garantizar el suministro de bienes esenciales en los territorios no peninsulares. La  disminución ha sido del 6%, hasta los 5.743.000 metros lineales, si bien en las rutas con Canarias y en las internacionales se han dado crecimientos de más de 20%.

Las afectaciones en los tráficos debido a la pandemia han supuesto una bajada del 24% en la facturación y unas pérdidas de más de 15 millones de euros, aunque el Ebitda ha sido superior a los 60 millones.