Las crisis suelen generar olas de solidaridad a medida que sus devastadores efectos se van dejando sentir en capas cada vez más amplias de la sociedad.

La actual crisis sanitaria se caracteriza porque ha tenido un impacto brutal e inmediato, que solo acaba de empezar, a la vista de las previsiones para los próximos meses.

El Banco de Alimentos, en un modelo que no suministra alimentos directamente a las personas que lo necesitan sino que lo hace a través de las entidades colaboradoras que se acercan al almacén a recoger normalmente una vez por semana, calcula que ha pasado en apenas unos días de atender a entre 135.000 y 140.000 personas en la Comunidad de Madrid a cubrir las necesidades alimenticias diarias de 190.000 habitantes de la región, a través de cerca de 550 entidades solidarias.

Es decir, en unas semanas, la necesidad de alimentos entre la población más vulnerable del centro del país ha aumentado casi un 40%, según los registros de José Ángel Armada, delegado del Banco de Alimentos en el sur de Madrid.

Sin ‘Operación Kilo’

Además de rápido, este incremento en la actividad de reparto se ha producido en medio de fuertes medidas sanitarias destinadas a evitar la propagación de la enfermedad.

En estas circunstancias, el Banco de Alimentos no ha podido organizar su tradicional ‘Operación Kilo’, un programa a medio camino entre la logística inversa y la logística promocional, que le permite abastecer sus almacenes periódicamente con grandes cantidades de alimentos que se distribuirán cabalmente después.

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Unos 90 voluntarios trabajan en el almacén del Banco de Alimentos en Alcorcón, que atiende a una amplia zona en el sur de Madrid capital.

Es más, la situación ha supuesto, también, que las personas de la tercera edad, que componen el mayor grupo de voluntarios que ofrecen su tiempo y experiencia al Banco de Alimentos, hayan tenido que dejar de acudir a sus instalaciones, ya que son un grupo de alto riesgo que debe guardar la distancia social.

Por otro lado, en fechas recientes, el Ayuntamiento de Madrid ha derivado al Banco de Alimentos un total de 26.500 personas a las que servía comida en sus propias casas, para que la entidad cubra este reparto domiciliario.

Esto ha supuesto un nuevo encargo que la organización consigue cubrir gracias a que en las últimas semanas se han presentado unos 600 voluntarios para trabajar, de los cuales el Banco de Alimentos ha seleccionado a 114 que generosamente ofrecen su tiempo en sus cuatro almacenes de Madrid, localizados en las localidades de Alcorcón, San Fernando y Alcalá de Henares, así como en las instalaciones de Mercamadrid.

De igual modo, el Banco de Alimentos también ha aumentado espectacularmente el abastecimiento de productos de consumo humano gracias a la colaboración de empresas, entre las que destacan algunas de logística y transporte que aportan vehículos y equipos de almacén, grupos de trabajadores, comunidades de vecinos, colegios y otras instituciones.

Todo este caudal de solidaridad permite, entre otras cosas, que un pequeño almacén de 1.000 m², ubicado en un municipio de los suburbios de Madrid y levantado en 2012, de servicio a unas 112 asociaciones benéficas de la zona sur de Madrid, entre Aranjuez y Navalcarnero, así como algunos barrios del sur de la capital, con 90 voluntarios, que siempre necesitan más manos, mejor si vienen de un sector tan solidario como el transporte.

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Empresas de transporte y logística aportan medios de transporte y manutención.