Aeropuerto Charlerio en Bruselas.

Aeropuerto de Bruselas.

El lunes 8 de diciembre, una huelga regional en Bruselas capital y las regiones vecinas de Brabante flamenco y Brabante valón ha dejado sin servicio de ferrocarril ni transporte público a la capital europea, además de obligar a cancelar cerca del 50 % de los vuelos con salida o destino desde su aeropuerto.

Esta movilización es la tercera de tipo regional celebradas en Bélgica de manera rotatoria desde mediados de noviembre en protesta por los ajustes anunciados por el nuevo Gobierno federal. Y es, además, la última acción antes de la huelga general anunciada para el próximo lunes, 15 de diciembre. El 24 de noviembre hubo otra huelga en la región de Valonia, al sur del país, y el 1 de diciembre una más en la región de Flandes, en el norte.

Aunque se trata de un paro a escala regional, también ha tenido consecuencias en las comunicaciones internacionales, ya que las líneas de tren de alta velocidad europeas Thalys y Eurostar, que unen Bélgica con Francia, Holanda y Reino Unido, se han cancelado.

Sin embargo, los mayores problemas han tenido lugar en los accesos a la capital belga y en el Brabante Valón, debido a los atascos provocados por la presencia de piquetes, que también han bloqueado la entrada a distintas zonas industriales.

El aeropuerto nacional de Bruselas ha informado en su página web de que al menos el 48 % de los vuelos programados para ese lunes han sido cancelados, tras advertir de que «el aeropuerto no es accesible ni por tren, ni por bus» y de que también se ha visto «igualmente afectado» el tráfico rodado.

Pese a ello, el aeropuerto considera que la situación no ha llegado a ser catastrófica, ya que las compañías aéreas habían tomado medidas con antelación para evitar el caos, incluido el cambio de fecha de algunos vuelos o la salida desde otros aeropuertos del país.

Pérdidas valoradas en 200 millones de euros

Las principales cadenas de supermercados con presencia en Bélgica y otras grades marcas se han sumado también a la huelga, según informan los medios locales que citan fuentes sindicales y hablan de un 95 % de tiendas cerradas en la rue Neuve, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. La movilización ha sido especialmente importante en empresas como Audi y Caterpillar.

La organización patronal de la capital belga, Beci, ha indicado que el coste de la huelga del lunes en Bruselas podría suponer pérdidas valoradas en 200 millones de euros y costar 2.000 empleos.

Por su parte, el sindicato SETCa que ha estado presente en uno de los piquetes organizados en Bruselas, ha declarado que el objetivo de ésta y las otras acciones convocadas es «protestar por las medidas del gobierno belga, que van a suponer una bajada de poder adquisitivo para la clase trabajadora y menos derechos para los pensionistas».

El nuevo Ejecutivo belga, que desde hace dos meses lidera el liberal francófono Charles Michel, ha emprendido una serie de reformas y de recortes presupuestarios, que, señala, están destinados a que el país recupere la competitividad, la creación de empleo, una ejecución presupuestaria más rigurosa y otras medidas destinadas a reducir los elevados costes laborales en este país.