La Comisión Europea ha anunciado este miércoles 30 de julio el acuerdo sobre nuevos estándares técnicos paneuropeos para garantizar que los chips y sistemas de identificación por radiofrecuencias (RFID) cumplen las normas de protección de datos de la Unión Europea y la recomendación comunitaria de 2009 para estos chips.

«Las etiquetas y sistemas inteligentes son parte de nuestra vida cotidiana, simplifican sistemas y estimulan nuestra economía. Pero es importante tener estándares que garantizan que estos beneficios no se dan a costa de la protección de datos y la seguridad de los datos personales», ha explicado la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Agenda Digital, Neelie Kroes.

Los consumidores que utilizan abonos de transporte electrónicos o que compran prendas u otros bienes en tiendas y supermercados con etiquetas RFID sabrán que tienen chips gracias a un símbolo que incorporarán, parecido a la señal de Wifi en los ordenadores dentro de un recuadro con las siglas RFID, según ha informado el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

Los estándares ayudarán a las empresas a utilizar la tecnología RFID para impedir el robo de la mercancía y mejorar la gestión de su stock con la confianza de que ésta cumple las normas europeas sobre protección de datos en vigor y también facilitarán que los desarrolladores de aplicaciones RFID las cumplen desde la fase de diseño.

Los consumidores no deben ser objeto de vigilancia por los chips RFID y éstos deben desactivarse por defecto de manera inmediata y gratuita en el punto de venta, ha explicado el Ejecutivo comunitario en la nota.

Las compañías o las autoridades públicas que utilizan chips inteligentes deben dar a los consumidores información clara y simple para que puedan saber el tipo de datos recogidos, como por ejemplo nombre, dirección, fecha de nacimiento cuando se registran para pedir un abono de transporte, si sus datos personales serán utilizados y para qué.

También deberán garantizar un etiquetado claro para identificar los aparatos que ‘leen’ la información almacenada en los chips inteligentes y un punto de contacto para que los ciudadanos obtengan más información y llevar a cabo estudios de impacto de la protección de datos y privacidad antes de utilizar los chips. Estas evaluaciones deberán ser revisadas por las autoridades de protección de datos nacionales.

Las organizaciones y asociaciones de comercio minoristas también deberán promover por su parte el conocimiento de los consumidores de los productos que contienen chips inteligentes a través del símbolo europeo.

El mercado de las aplicaciones RFID crecerá en todo el mundo hasta los 9.200 millones de dólares en 2014, unos 6.877 millones de euros, según informes que cita el Ejecutivo comunitario.