Confusión, desorden son algunas de las acepciones que la Real Academia de la Lengua Española, concede a la palabra caos. Así podríamos calificar la actuación del Gobierno de España en relación con la pandemia provocada por el coronavirus.

Lo estamos viendo desde el principio de la crisis sanitaria. Primero, restando importancia a la epidemia, luego tardando en reaccionar y por último adoptando decisiones de manera improvisada, dictando decretos, que más tarde habría de enmendar, y sin contar con el parecer de la oposición ni de los empresarios ante la adopción de determinadas medidas.

Por lo que al sector del transporte se refiere, aunque hemos de agradecer el contacto permanente que está teniendo la Dirección General de Transportes con la Confederación de Española de Transporte de Mercancías, CETM, que ha ido reaccionando a cada una de las peticiones o aclaraciones a las sucesivas órdenes que se le iban trasladando, nos hemos visto obligados a denunciar el incumplimiento de una de nuestras peticiones importantes como es proporcionar mascarillas para nuestros conductores, que si bien, y según el Ministerio de Transportes fueron solicitadas el 21 de marzo, al día de hoy, no se tienen noticias, ni de cuando van a llegar ni de qué manera se van a repartir, lo que ha obligado a tratar de conseguirlas por otros medios, en nuestro caso, siendo nuestra propia federación, FROET, la que se está encargando de proporcionarlas a las empresas asociadas.

Tampoco se ha solucionado nuestra petición de que los conductores no realicen la carga o descarga del camión, en primer lugar, porque no es misión del conductor, y en segundo, porque en estas circunstancias y por mera seguridad sanitaria no lo deben hacer, siendo el cargador o el destinatario los que deben poner los medios adecuados.

A esta petición las asociaciones de cargadores, han hecho oídos sordos, a pesar de ser una recomendación de la Comisión Europea. También, salvo honrosas excepciones, como ocurre en los centros logísticos de Inditex, el conductor ha tenido que sufrir la falta de atención mínima en los puntos de carga y descarga, debiendo esperar horas para realizar tales operaciones sin que se le faciliten aseos o un lugar donde poder reponer fuerzas.

Otro caballo de batalla ha sido el que las áreas de servicio y gasolineras mantuvieran abiertos los aseos y, en aquellas que ofrecen restauración, poder contar, al menos, con un servicio de cáterin, lo que ha dado lugar a promover sendas mociones del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y el Senado.

Por otro lado, debemos sentirnos orgullosos del comportamiento de nuestros conductores que, a pesar de todas las dificultades, están ahí, al pie del cañón, asumiendo riesgos para su salud y realizando su trabajo en unas condiciones muy duras.

También debemos reconocer la labor que en estos momentos de dificultades están haciendo las asociaciones manteniendo informados a sus asociados y recogiendo sus demandas, y en este sentido hemos de agradecer el magnífico trabajo realizado por nuestra confederación, CETM, que ha servido de puente entre las asociaciones y el Gobierno para trasladar nuestras peticiones, denuncias y necesidades.