Julio ha sido un mes marcado para mal por las consecuencias económicas que ha dejado una crisis sanitaria que no solo no acaba de desaparecer, sino que parecen intensificarse por momentosa.

Además, el séptimo mes de este atípico 2020 ha visto el bronco enfrentamiento entre los transportistas y sus clientes y, a la vez, las posibilidades que ofrece cualquier negociación para intentar buscar soluciones alternativas a los conflictos.

Lo cierto es que si la pandemia ha tenido algo bueno para el sector del transporte es que ha conseguido reforzar la imagen pública del sector, algo que supone un chute de autoestima para una actividad económica que realmente lo necesita, porque su confianza está bajo mínimos.

De igual modo, por este mes atípico (otro más) también ha pasado de punta a punta el problema de los peajes para camiones, con sentencias que no se aplican y con nuevos proyectos que llegan a nuevas comunidades autónomas o que extienden en otras veteranas como Guipúzcoa.

En este mismo ámbito, la DGT también parece convencida de mantener el desvío de camiones en La Rioja, pese a las reiteradas sentencias en contra.

Por otra parte, a nivel internacional, julio ha sido el mes de la aprobación definitiva del Paquete de Movilidad que ha llegado no sin cierto suspense.

El Paquete de Movilidad espera su publicación oficial.

Desconvocado el paro patronal

En lo tocante a la convocatoria de paro patronal prevista para los pasados 27 y 28 de julio, a primeros de mes se empezaron a abrir las primeras grietas entre algunas asociaciones empresariales, que no veían la oportunidad de una medida tan drástica.

Sin embargo, pocas semanas después, se abría la posibilidad de desconvocarlo y unas acertadas palabras de la secretaria Rallo para encontrar salidas imaginativas y ambiciosas a un callejón sin salida.

Finalmente, el rayo de esperanza ha acabado materializándose y la convocatoria se ha desvanecido a la espera de que la Administración mueva ficha y de que también lo hagan los clientes, una vez que el sector ha tenido la valentía de cambiar de punto de vista en algunas de sus principales reivindicaciones, incluso corriendo el riesgo de que la desconvocatoria del paro no haya sido bien entendida en algunos círculos del sector.

Encontrar una solución a la regulación de la carga y descarga requiere un acercamiento diferente.

En medio de las negociaciones para desconvocar el paro patronal no ha faltado el punto de suspense que en este caso ha llegado de la mano del debate público surgido en relación con la regulación de las labores de carga y descarga.

De igual modo, tampoco ha ayudado mucho ciertos vaivenes de la Administración, especialmente relacionados con los pesos y dimensiones de los conjuntos vehiculares, así como con el futuro del pago por uso de las infraestructuras.

Transportistas y clientes tienen puntos de vista antagónicos desde hace largo tiempo, aunque algo parece haberse movido en este mes, hasta el punto de que los sindicatos también reclaman su rol como representantes de unos trabajadores que habrán de saber de una vez en qué condiciones tendrán que realizar estas operaciones. Si es con consenso, mejor.

Por otro lado, julio también ha marcado el punto de arranque para la Estrategia de Movilidad del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, un elemento que abre debates inquietantes y habrá de servir para determinar la senda que seguirá el transporte de mercancías y viajeros en este país de cara a un futuro incierto y, quiérase o no, apasionante.