España siempre ha sido diferente. Es posible que siempre lo sea. Pero Cataluña parece que lo es más, sobre todo por el afán de sus gobernantes en significar unas diferencias que vienen siendo evidentes desde hace siglos, incluso sin los teatrales aspavientos que se vienen haciendo en los últimos años.

Para mantener esa singularidad como falsa seña de identidad y extenderla a nuevos ámbitos, aunque supongan una cansina incongruencia, la autonomía ha decidido mantener las restricciones al tráfico de camiones durante la Semana Santa, pese a las limitaciones de la movilidad que existen a causa de la pandemia y que evitarán que se generen los atascos que solían darse por estas fechas, al menos hasta 2019.

De esta manera, Cataluña, como ha podido confirmar Fenadismer, se distancia del resto de España, incluido el País Vasco, que sí han decidido eliminar las prohibiciones que limitarían la circulación de los camiones mientras las carreteras están vacías de coches los próximos Vienes Santo, Domingo Santo y Lunes de Pascua.

La patronal, que considera «totalmente irracional» el empecinamiento del gobierno catalán en funciones, lo coloca como «un claro ejemplo» de la descoordinación existente en toda la gestión de la pandemia y acusa a la Generalitat de «confundir y dificultar la actividad de los transportistas pese a la labor tan esencial que están realizando durante la pandemia».