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Los transportistas rechazan la solución planteada y reclaman la gratuidad total de la autopista.

La Generalitat de Cataluña ha propuesto al Ministerio de Fomento restringir el paso de camiones por la N-340 a su paso por las Tierras del Ebro, el Tarragonés y el Penedés, obligándolos a desviarse por la autopista AP-7 con bonificaciones en el coste de los peajes, según ha informado el diario La Vanguardia.

La solución, que se aplica desde hace cuatro años en la N-II, afectaría a los tramos conflictivos en los que Fomento aún no ha construido la autovía A-7 y por tanto, sólo tienen como alternativa la autopista de peaje.

Así, en las Tierras del Ebro, los camiones tendrán restringido el paso entre Vinaroz (Castellón) y Hospitalet del Infante (Tarragona). En el Penedés, el tramo restringido se extenderá desde Altafulla-Torredembarra (Tarragona) hasta Villafranca del Panedés (Barcelona).

En ambos casos, los trayectos largos tendrán una bonificación del importe de los peajes del 35%, descuento que en el caso del tráfico local llegaría al 50%. Asimismo, la propuesta incluye la exención de los peajes para los movimientos internos por la AP-7 que efectúen los residentes.

Además, la intención es regular de forma efectiva los sujetos beneficiarios y limitar el trayecto concreto. Para ello, podría contratarse un sistema de telepago bancario, como el conocido Vía T.

El balance positivo de la experiencia en la N-II en un tramo de 81 kilómetros, ha llevado a la administración catalana a extrapolar la experiencia a otros corredores viarios afectados por la saturación y la accidentalidad.

Los Ayuntamientos de las localidades afectadas valoran esta propuesta, pero consideran que la solución definitiva al problema de saturación vial deberá concretarse cuando finalice la concesión de la AP-7 en 2019.

Por el contrario, los transportistas y las entidades vecinales rechazan el planteamiento y reclaman la gratuidad total de la autopista.