El crecimiento del comercio electrónico y las cada vez exhaustivas medidas de responsabilidad medioambiental obligan a las grandes ciudades a replantearse sus modelos de movilidad para evitar colapsos.

En este escenario, mejorar la distribución urbana de mercancías es un reto para los responsables municipales, como se ha constatado en el último ‘Congreso Aecoc de Smart Distribution’.

Tanto Madrid como Barcelona, así como Málaga, ya están trabajando para integrar en sus calles nuevos centros logísticos para el reparto urbano que permitan optimizar el reparto de última milla y, en la medida de lo posible, reducir el tráfico de vehículos comerciales, al acercar los stocks al entorno de las ciudades.

De igual modo, otros de los aspectos más importantes para mejorar el reparto urbano está relacionado con la gestión de las zonas de carga y descarga y electrificación de la flota.

Las áreas de carga y descarga son un punto de fricción importante para la movilidad urbana que requieren de una actuación decidida para atender con garantías una demanda creciente de distribución de mercancías y, al tiempo, ganar espacio público para los ciudadanos

Por otra parte, el reparto urbano también necesita una renovación de la flota para mejorar la sostenibilidad de la distribución de mercancías en el centro de las principales ciudades del país que, poco a poco, van introduciendo zonas de bajas emisiones en las que el uso de los vehículos más contaminantes está cada vez más limitado.

Este contexto es favorable para la colaboración público-privada destinada a mejorar la eficiencia en los sistemas de movilidad urbana, como demuestran iniciativas en Bilbao, Zaragoza o Valencia.