Un correcto mantenimiento de los equipos de manutención es fundamental para el tránsito rápido de las mercancías por los almacenes en momentos en que la logística requiere de una alta velocidad, sobre todo en los segmentos de actividad relacionados con la distribución de última milla y de entregas de comercio electrónico.

Así pues, las carretillas son elementos cruciales que tienen que estar a punto para dar salida a grandes volúmenes de mercancía y poder afrontar el nivel de exigencia que demanda la alta rotación de stocks que se manejan hoy en día. Precisamente para evitar que fallen los equipos de manutención hay que estar muy pendiente de los signos de deterioro que pueden presentar para anticiparse y sustituirlos antes de que dejen de funcionar.

Las carretillas pueden presentar señales en cinco aspectos concretos que indican a ciencia cierta que su vida útil está próxima a finalizar.

La primera de ellas tiene que ver con sus horas de funcionamiento. Una vez las carretillas superán las 10.000 horas de funcionamiento, su mantenimiento y revisiones se encarecen. Al tiempo, la caja de cambios y el motor necesitarán más cuidados y una mayor limpieza para evitar obstrucciones y, además, habrá que reemplazar las escobillas de carbono de los motores eléctricos.

En segundo lugar, el ambiente en el que trabajan las carretillas y su uso diario deterioran el aspecto de los equipos. En este mismo sentido, el óxido, las quemaduras, las abolladuras y las colisiones son elementos que delatan una alta posibilidad de fallo.

El tercer aspecto a tener e cuenta es el estado de la cadena y las horquillas. La cadena es un elemento que con el uso y los continuos estiramientos se deteriora. Si es necesario sustituirla, también habrá que revisar las ruedas y los rodillos, e incluso algunas piezas del mástil. Las horquillas, por su parte, deben permanecer totalmente rectas, sin daños o fisurs, mientras que la dobladura del talón no debe mostrar un desgaste excesivo.

En cuarto lugar, las baterías tienen un número determinado de ciclos de carga y descarga, que puede oscilar entre los 1.500 y los 2.000, aunque también influye en su estado tanto un mantenimiento adecuado como una correcta realización de la carga del equipo.

Por último, otros daños externos en el propio equipo, en horquillas o en el tejadillo pueden indicar la necesidad de un cambio en los equipos para evitar su mal funcionamiento mientras se opera con la carretilla.