Los vehículos de temperatura controlada requieren un cuidado y mantenimiento especial para asegurar que la carga se mantenga en perfecto estado. Es necesario tener en cuenta una serie de puntos clave antes, durante y después del trayecto, según recuerda el especialista en renting Northgate, que ofrece una amplia flota de vehículos de temperatura controlada.

En primer lugar, es preciso mantener la temperatura en los niveles adecuados para la carga y no enfriarla, de modo que se mantenga en perfectas condiciones sin afectar al estado del vehículo y que el habitáculo de carga y las puertas no se dañen.

En este sentido, hay que controlar y asegurar el proceso de transporte, por lo que se debe escoger el modelo que mejor se adapte a las cargas que se suelen almacenar, para no tener problemas con la capacidad de refrigeración.

Además, la carga y descarga pueden causar daños en el vehículo si las operaciones no se realizan adecuadamente. El transportista debe llevar a cabo estas operaciones con agilidad, para evitar al máximo la oscilación de temperatura y que en el habitáculo entren olores, polvo y contaminaciones orgánicas o minerales.

En este caso, es necesario proceder al pre-enfriamiento antes de iniciar la carga para que no se produzcan condensaciones en las paredes, suelo y techo del vehículo. Tampoco debe pasarse por alto la higiene del receptáculo, con limpiezas periódicas que permitan una desinfección adecuada y eviten el riesgo de contaminación.

Revisiones necesarias

Por último, el vehículo tiene que contar con las revisiones comunes que comparte con las otras categorías como el chequeo de la presión de neumáticos, de aceite, filtros, líquido refrigerante, pastillas o líquidos de frenos.

Para la especialidad de los de temperatura controlada, se deben revisar también las luces de la cabina y del habitáculo de carga, así como asegurar que el equipo de frío esté en perfectas condiciones.