El buque Jacques Saade, que es el portacontenedores más grande del mundo propulsado por GNL, se ha incorporado ya a la flota de CMA-CGM. Nombrado así en honor al fundador de la naviera, ha protagonizado una emotiva ceremonia de bautismo digital, con representantes del astillero desde Shanghái y de la naviera desde Marsella.

A día de hoy, el GNL es la solución más avanzada en el transporte marítimo para la protección del medio ambiente, puesto que ofrece una reducción del 99% de las emisiones de dióxido de azufre y las partículas finas, y del 85% de las de dióxido de nitrógeno. En cuanto al CO2, las emisiones pueden reducirse hasta un 20% respecto a un motor tradicional.

El buque, con capacidad para 23.000 TEUs, forma parte de una serie de nueve, que también contarán con las últimas tecnologías digitales para mejorar las funciones de la tripulación y facilitar las maniobras al entrar en los puertos. Prestará servicio en la conexión French Asia Line, entre el continente asiático y el norte de Europa.

Un gran número de empresas han participado en el proyecto de construcción, empezando por Bio-UV, especializado en los sistemas de desinfección de las aguas de lastre, o el astillero CSSC, que ha aplicado todos sus conocimientos en el desarrollo de este modelo.

Además, Cryostar se ha ocupado de las bombas de GNL, Bureau Veritas de la clasificación del buque y GTT del diseño de los tanques y los servicios técnicos relacionados. Asimismo, Sperry Marine es responsable del sistema de radio, y Total y el puerto de Rotterdam de los servicios de repostaje de GNL.