El número de casos de Covid-19 continúa creciendo en China, obligando a nuevos cierres en la zona y contribuyendo a una mayor volatilidad en el mercado, por la influencia que la situación está teniendo en las Bolsas del país y el descenso de la producción de las factorías.

Los últimos confinamientos de siete días en Langfang y Dongguan se suman a los impuestos en Shenzhen y toda la provincia de Jilin, todo ello con el fin de responder al fuerte incremento de los contagios, que se han duplicado en las últimas 24 horas. Todos los focos están puestos en Shanghái, donde están empezando a aplicarse ciertas restricciones, aunque menos duras por el momento.

En Shenzhen, se mantiene todavía la actividad portuaria, pero la gran mayoría de la población tendrá que permanecer en casa hasta el próximo domingo. Un brote similar el año pasado hizo que el tráfico cayera en alrededor de un 75% durante tres semanas, provocando atascos masivos en los puertos de entrada a Europa y Norteamérica cuando las instalaciones reanudaron su actividad.

En este momento, se mantienen operativas las terminales desde la bahía de DaChan hasta el oeste de Shenzhen, gracias a los acuerdos alcanzados con los trabajadores, mientras que en Yantián, al este de la ciudad, se está operando con normalidad, según recoge Splash247.

En cambio, los principales almacenes y centros de consolidación de carga de Shenzhen han suspendido su actividad, a pesar de que siguen funcionando otros más pequeños, junto a ciertos puntos de recogida de la carga situados a las afueras.

Del mismo modo, dado que la mayoría de fábricas están fuera de Shenzhen y el transporte por carretera se ha reducido sustancialmente, el movimiento de contenedores se está viendo afectado.

Así, a consecuencia de las actuales limitaciones en cuanto a recursos humanos y disponibilidad de vehículos, están empezando a formarse colas de buques, no solamente portacontenedores, en los principales puertos chinos, incluyendo Shanghái, Ningbó-Zhoushan y Qingdao.

 

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