En la actualidad, los sectores del retail y del transporte y la logística trabajan con gran rapidez y bajo presión. Por ello, evaluar el rendimiento es fundamental para entender la aparición de errores y poder mejorar las entregas.

El mejor momento para ello, según Zetes, se produce después de un pico estacional, como la Navidad o el Black Friday, pues aún hay tiempo para adaptar la operativa antes del siguiente. En este sentido, los errores más comunes suelen deberse a una mala organización del inventario, problemas de logística externa, un proceso de clasificación de paquetes ineficiente o inexacto o carencias en la trazabilidad.

Muchos de los problemas en los envíos, que suponen un elevado coste, vienen dados por el factor humano. Por ello, es preciso utilizar tecnologías que ayuden a mejorar la eficiencia en el almacén, de modo que no se vea afectada por las fluctuaciones de la demanda.

Además, es importante evitar las entregas fallidas, que tienen un coste de unos 15 euros por paquete. En general, los clientes suelen admitir un máximo de tres errores antes de cambiar de empresa, pero hay que tener en cuenta que si es un error que se repite, es porque un eslabón de la cadena no funciona.

Más visibilidad

Para solucionarlo, se debe aumentar la visibilidad y optimizar los trayectos en la última milla con GPS, para que el cliente tenga información actualizada y pueda recibir avisos si se va a producir algún retraso. Otra idea es ampliar las opciones de entrega con taquillas inteligentes, o entregas nocturnas o colaborativas.

En este sentido, un aspecto que no deben descuidar los operadores en la atención al cliente, pues son muchos los que se ponen en contacto con la empresa para preguntar por sus pedidos o quejarse por el servicio.  No obstante, aumentando la visibilidad del proceso, el cliente podrá resolver en muchos casos las dudas que le surjan.

También pueden utilizarse soluciones de gestión de entregas de última generación, que incluyen la identificación del destinatario y el comprobante de entrega, con la fecha y la hora. Igualmente, es importante que el cliente tenga la posibilidad de realizar cambios de última hora respecto al momento en que quiere recibir el pedido o el lugar.

En lo que respecta a los empleados, está demostrado que con la incorporación de trabajadores temporales en los picos de trabajo, una tercera parte de los pedidos se entregan tarde o llegan incompletos.

Lo recomendable, según Zetes es crear un modelo logístico elástico para optimizar mediante la tecnología los procesos que puedan generar errores humanos, lo que permitiría contar con una plantilla más reducida. En el caso de la captura de datos mediante tecnología de visión, que permite leer varios códigos de barras de forma simultánea, reduce los errores de envío en un 100%.

Por último, es necesario controlar el rendimiento de los proveedores y empresas de servicios colaboradoras, para saber cómo funciona cada parte integrante de la cadena e identificar las ineficiencias.