Las tasas del transporte de mercancía aumentan o descienden drásticamente de la noche a la mañana, algo que se debe a la confluencia de varios factores relacionados con la economía, la meteorología o los cambios en el mercado, entre otros.

Desde la gran crisis de 2008, las principales economías del mundo han experimentando un crecimiento muy lento. Algunas, como la de China, han registrado un claro descenso, mientras que la de Estados Unidos sigue siendo la más fuerte, según recoge el último informe de Xeneta.

No obstante, las tasas no se han recuperado del mismo modo. Una de las explicaciones reside en la apuesta de Maersk desde el año 2012 por los megabuques, una tendencia a la que otros operadores se han ido apuntando posteriormente. De los 18.000 TEUs de capacidad del Maersk McKinney, se ha pasado a los 22.000 de la última generación en tiempo récord, lo que ha supuesto un exceso de oferta.

En lo que respecta a la climatología, podría pensarse que la temporada de tifones en Asia o de huracanes en las costas de Estados Unidos y el Caribe tiene algo que ver con las fluctuaciones de las tasas, pero según los datos de 2017, los precios entre China y la costa este de EE.UU disminuyeron casi un 13% entre el 17 de agosto y el 1 de septiembre.

Sin embargo, en el mismo periodo de 2018, aumentaron un 7,5%, para mantenerse estables posteriormente durante un breve periodo de tiempo antes de volver a crecer hacia finales de noviembre. En cambio, en 2017, las tasas continuaron cayendo pese a la brutal ola de huracanes que azotó Houston, Florida y Puerto Rico durante el otoño.

Aranceles a los productos chinos

¿Qué ocurrió entonces en 2018 para que los precios repuntaran alrededor de un 40% en noviembre respecto a los datos de agosto de 2017? Para Xeneta, la explicación reside en las amenazas de Estados Unidos sobre la imposición de aranceles a los productos chinos, lo que generó un importante incremento de las exportaciones chinas e importaciones americanas para llevar al país la mayor cantidad de mercancía posible antes de la entrada en vigor.

A partir del 1 de diciembre, empezaba a aplicarse la nueva regulación, por lo que había una gran demanda pero no existían los suficientes contenedores para acceder a los puertos estadounidenses. Por ello, las tarifas se dispararon.

Por tanto, aunque los cambios en la climatología parecen ser una gran preocupación para la población, no son un factor determinante para las tasas de carga. En realidad, todo depende de la oferta y la demanda, aunque la disponibilidad de contenedores o de buques puede influir.

En cualquier caso, parece haber tenido una influencia mucho mayor la tensión entre Estados Unidos y China, pues los cargadores parecían dispuestos a pagar cualquier precio por pasar la aduana antes del 1 de diciembre.