El desabastecimiento en el sector retail y en la cadena de suministro es, sin lugar a duda, cada vez más evidente, y sus consecuencias tienen un impacto grande y directo tanto en las empresas, como en los consumidores.

Es más, muchos retailers se ven en la tesitura de no poder hacer una buena gestión de sus recursos e inventario, impactando de lleno en su capacidad de cubrir las necesidades de sus clientes. Esto mismo ocurre con las fábricas, sin importar de qué tipo de productos hablemos, ya que reciben más peticiones de las que en este momento pueden atender de forma efectiva.

La explosión de la demanda y la complejidad de aumentar la producción dejan a los consumidores sin acceso a determinados bienes – el caso más sonado es el de los productos con chips, por ejemplo –.

A esto se une la inflación del transporte provocada por la escasez de contenedores, que genera interrupciones graves en el suministro de materia prima, componentes, etc., lo que algunos minoristas intentan paliar cambiando sus proveedores de transporte de materiales, en general, con fuertes tensiones en la cadena de suministro.

Un nuevo consumidor al que responder con una cadena de suministro en crisis

Con la pandemia se ha perfilado un nuevo consumidor y el tipo de demanda ha variado. Ahora, el cliente es más digital que nunca, por lo que es de vital importancia que la industria en conjunto tome nota del cambio en su señales, hábitos y búsquedas – lo que se ha identificado como ‘demand sensing’–.

Las compañías que utilizan los datos y que saquen el mejor provecho de ellos son los que tendrán una mayor ventaja competitiva.

Como he comentado, la inflación del transporte ha sido crítica para la cadena del suministro, y también ha afectado a este nuevo individuo. La visibilidad del stock y el conocer la disponibilidad real de los productos, por ejemplo, es algo que están pidiendo muchos clientes, que son cada vez más exigentes.

Las compañías que utilizan los datos y que saquen el mejor provecho de ellos son los que tendrán una mayor ventaja competitiva. Y aquí los fabricantes juegan un papel crítico, ya que son ellos los primeros que deben hacer un buen uso de los datos para que todo vaya fluido.

Si estos no llevan un buen control de los materiales, la producción, las peticiones de sus clientes y, además, del contexto en el que nos movemos, el resto de los agentes de la cadena de suministro tendrán mucho más difícil sortear las disrupciones.

Mírenlo como si fuera una reacción en cadena: si una sola de las piezas falla, o no utiliza la información como debería, el resto se verán afectadas.

Cómo poner freno al desabastecimiento con analítica avanzada e IA

Hoy en día, el mayor desafío que tienen las organizaciones es cómo utilizar mejor las enormes cantidades de datos generados, tanto los provenientes de la cadena de suministro como los que capturan ellas mismas.

Así, para combatir las tensiones que se produce en la cadena y mejorar la gestión de recursos y necesidades, tecnologías como la analítica avanzada, la IA o el ‘machine learning‘ son grandes aliados. Ellas ofrecen una visión holística de la situación, y permiten que nos anticipemos a los problemas que puedan tener un impacto negativo en los negocios.

Las empresas se verán obligadas a adaptarse a los continuos cambios que afecten a su programación estratégica y a repensar el modo de abordar el negocio.

La capacidad de percibir la demanda de los envíos es clave, ya que ese extremo de la cadena de suministro también tiene dificultades. Teniendo en cuenta que ahora los planificadores de la demanda trabajan en incrementos de 14 días, necesitan estas tecnologías para tomar decisiones rápidas e informadas sobre cuál es la mejor acción para llevar cabo.

Los fabricantes y proveedores deben aplicar el analytics en todos sus procesos de planificación y operaciones. De hecho, ya estamos empezando a ver cómo están realizando análisis de riesgos para predecir posibles desabastecimientos.

Las empresas se verán obligadas a adaptarse a los continuos cambios que afecten a su programación estratégica, a sus rutinas profesionales, y a repensar el modo de abordar el negocio, y solo podrán hacerlo con éxito con estas innovaciones.

En definitiva, la analítica y la IA aplicada en la cadena de suministro ayudarán a comprender e identificar mejor los riesgos. Al analizar los datos, estas tecnologías también podrán ayudar a prever mejor la demanda futura, y finalmente, a lograr una cadena de suministro ajustada y conociendo las necesidades de los consumidores para tomar decisiones eficientes basadas en la mejor información.

 

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