La volatilidad que experimentan los fletes marítimos de contenedores se ha visto agudizada durante el ejercicio 2015, sobre todo en las rutas comerciales entre Asia y Europa y el Mediterráneo. Además, para el presente 2016, los expertos auguran una tendencia similar.

Aunque «en un mercado incierto la volatilidad de los precios en la única cosa totalmente predecible», según sentencian desde la consultora Drewry, una serie de circunstancias han hecho que 2015 sea un ejercicio especialmente peculiar en este ámbito. 

Los expertos de la consultora apuntan, en este sentido, la caída del precio del petróleo, la desaceleración de la demanda en China, los problemas de saturación en los puertos de Estados Unidos y la brecha, cada vez más pronunciada, entre oferta y demanda a nivel mundial.

A estos factores se deben sumar las actuaciones de los operadores marítimos, ya que las cancelaciones de los servicios en un corto espacio de tiempo, junto a la contratación de operaciones muy por debajo de un precio viable, disparan los fletes marítimos o los reducen hasta hacer el transporte insostenible.

Bastan un par de datos para sustentar estas afirmaciones. Sin ir más lejos, el ‘Shanghai Containerized Freight Index’, que recopila semanalmente los precios de los fletes enviados desde el principal puerto chino al resto del mundo, ha recogido crecimientos de hasta un 155%, en sólo una semana, en los fletes de los contenedores que tenían Europa como destino.

¿Cómo hacer frente a esta volatilidad?

En este contexto, desde Drewry señalan tres soluciones que los operadores marítimos establecen actualmente, o al menos pueden hacerlo, para reducir la volatilidad de los fletes, si bien algunas son más acertadas que otras.

Por un lado, la primera opción es establecer contratos a largo plazo con los cargadores, una solución bastante utilizada por medianos y grandes exportadores cuando un único operador se encarga de transportar la mayor parte de sus mercancías.

«En teoría», este tipo de contratos ofrecen la «relativa» ventaja de una estabilidad de precios y permite a las partes centrarse en aspectos de los servicios y no tanto en las tasas, pero la realidad es que, en el mercado actual, los cargadores tensan la relación contractual a su favor, obligando a navieras a trabajar a precios bajos para mantener importantes contratos.

Una segunda opción, más común entre transitarios pequeños y de tamaño medio, es aceptar la volatilidad de los precios y participar en las reglas de juego actuales, estableciendo contratos a corto plazo. Obviamente, esta situación supone un riesgo mayor y más preocupaciones para los gestores.

La última opción, la más acertada según la consultora, es la de las contratos «indexados», es decir, aquellos en los que se vincula el precio del transporte a un índice externo pactado previamente entre cargador y naviera, dejándose habitualmente en manos de un tercero neutral el seguimiento y control de dicho índice.

De este modo, aunque los precios fluctúen, cargadores y operadores ya han establecido una reglas predefinidas y el servicio se hace siempre de acuerdo a los precios del mercado. Por este motivo, unos de las labores de los asesores de Drewry es facilitar y gestionar este tipo de contratos.