DHL SC lleva la tecnología virtual a los centros logísticos de la mano de Telefónica

Las nuevas tecnologías han colocado al cliente en el centro de decisión.

En tiempos en que el consumidor ha tomado el mando de sus compras gracias a la tecnología y en el que los cambios se suceden a velocidad de vértigo, y no siempre en la misma dirección, la capacidad de las cadenas de suministro para poder reaccionar se convierte en un activo estratégico para la competitividad empresarial.

Precisamente en este ámbito, la gestión logística se ha centrado en los últimos años en afinar su capacidad de reacción ante la demanda, gracias, sobre todo, a un uso cada vez más intensivo y afinado del ingente caudal de datos que produce la mercancía a lo largo de toda la cadena.

En este sentido, la aparición de nuevas necesidades de consumo ha hecho que algunas empresas estén intentando traspasar la omnicanalidad para dirigirse hacia una multicanalidad que se centra en acercar el stock lo máximo posible al cliente, con el fin de aprovechar esta capilaridad para mejorar las entregas tanto en el canal físico, como en el on-line, ajustar existencias y mejorar la rentabilidad de los envíos domiciliarios.

Sin embargo, la flexibilidad de las cadenas de suministro no solo se mide por su grado de adaptación a las necesidades de los clientes, sino que, además, y precisamente para cumplir mejor con las demandas de los consumidores, intenta buscar el establecimiento de nuevas relaciones entre los diferentes eslabones que componen el ecosistema logístico, tal y como ha podido comprobarse en el Congreso Aecoc de Supply Chain que se ha celebrado esta misma semana en Madrid.

Esta tendencia se centra en buscar que las relaciones entre los actores de la cadena de suministro respondan a una idea de colaboración, sobre la base de que solo podrá lograrse un buen servicio al cliente si todos los componentes de la cadena son conscientes del papel que juegan y están dispuestos a aportar su parte.