Además de sus terribles consecuencias en forma de fallecimientos y enfermos a escala planetaria, la actual crisis sanitaria está sirviendo para mostrar a todo el mundo la absoluta incapacidad de la mayor parte de los gobernantes de todo el planeta para gestionar una situación que les viene grande.

En Italia, como en otros países europeos, el transporte de mercancías se ha convertido en elemento esencial para mantener el abastecimiento de una población sometida desde hace varias semanas a duras medidas de confinamiento.

Sin embargo, en los pasos fronterizos se han establecido una serie de criterios que implican una mayor carga burocrática para las empresas de transporte que se está traduciendo en una cierta confusión.

Los diferentes cambios que se han ido introduciendo han dado lugar a una regulación un tanto difusa, precisamente en momentos en que los transportistas deberían de contar con facilidades que les permitan realizar una labor imprescindible con los mayores niveles de seguridad para los conductores.

Como consecuencia, la UETR ha criticado «tanta improvisación y exceso de burocracia al Ministerio de Transportes italiano, exigiéndole asimismo que clarifique esta situación y facilite de manera pública y accesible el listado de los Departamentos de Prevención de las regiones en Italia».