Los nuevos límites de azufre de la OMI se han convertido claramente en una fuente de preocupaciones para los cargadores, independientemente de su tipo de contrato con las navieras o de si se trata de un envío puntual. Los clientes se ven incapaces de desarrollar una estrategia válida ante las erráticas acciones de los operadores respecto a los recargos por el aumento de los costes del combustible.

Estas subidas han sido diferentes dependiendo de la naviera, llegando algunas a modificar los precios fijados por contrato para exigir la aplicación de nuevos recargos. Para el sector, es evidente que cada uno ha reaccionado ante la situación de manera distinta, por lo que es difícil hacer cálculos antes de que hayan finalizado las negociaciones.

Para complicar un poco más las cosas, los nombres y abreviaturas de estos recargos son diferentes en cada caso, lo que resulta confuso para los clientes. Asimismo, algunos están incluyendo estas subidas en sus tarifas habituales, mientras que otras deciden incluirlas en la factura como un recargo independiente.

No existe una cantidad fija acordada para cada TEU y todo apunta a que los costes se irán ajustando mensualmente a medida que se conozcan más datos sobre los precios del combustible y las condiciones del mercado. Según los analistas, aún estamos lejos de conocer el impacto financiero de los nuevos límites de azufre en el combustible para ninguna de las partes, si bien se sabe que los precios seguirán aumentando.

Diferencias en función de la línea y la naviera

En un análisis realizado para un cliente de la industria química, la consultora Drewry ha averiguado que los nuevos recargos introducidos en el mes de enero varían entre los 10 dólares y los 290 dólares por contenedor. En la mayoría de rutas, se encuentran en el entorno de los 150 dólares, pero con grandes diferencias en función de la línea y de la naviera.

La mayoría de operadores han implementado estos recargos para para aumentar sus ingresos y cubrir sus gastos de combustible. Sin embargo, en la consultora también son conscientes de que tanto los recargos así especificados como los incrementos en las tasas habituales han sido negociados a la baja.

De hecho, muchas veces los recargos se han combinado con reducciones en las tasas, debido a las presiones del mercado. En cualquier caso, se aprecian claros incrementos en las conexiones Asia-Estados Unidos y Asia-Europa en el mes de enero, algo en lo que también ha influido el año nuevo chino.

A corto plazo, y dada la disparidad entre los recargos, las navieras ajustarán los precios para seguir siendo competitivas. Está por ver si mantendrán los nuevos recargos en los mercados más débiles, pues su prioridad ahora recuperar es gran parte de su inversión en los nuevos combustibles en las rutas comerciales con mayor volumen de tráfico.

A medio plazo, los clientes exigirán una mayor transparencia tanto a operadores como a transitarios en cuanto a los recargos, puesto que si un gran número de buques utilizan ‘scrubbers’ o motores duales a GNL, existen dudas sobre si de verdad corresponden únicamente al aumento de gastos por el combustible bajo en azufre.