Solamente faltan unos días para el 29 de marzo, la fecha prevista inicialmente por Reino Unido para la salida de la Unión Europea, y a falta de una respuesta del Consejo Europeo sobre la prórroga solicitada, que ampliaría el plazo hasta el 30 de junio, las empresas a ambos lados del Canal de la Mancha se preparan para un Brexit duro.

Esta situación contribuirá a un aumento de las tasas a la importación, pero todavía no está claro si se hará cargo el exportador, la naviera o el cliente. En países como Estados Unidos, aseguran que no han recibido ninguna indicación por parte de la administración aduanera sobre la variación de las tarifas a partir del mes de abril ni por parte de sus socios británicos.

Esta inminente debacle, según refiere el último informe de Xeneta, está generando desconfianza, una caída de los precios y una mayor cancelación de escalas por parte de las redes 2M, THE Alliance y The Ocean Alliance, especialmente tras conocerse el descenso de las tasas de flete desde el año nuevo chino.

Cambios en la industria

A esto se suman algunos cambios en la industria, como el cierre de la planta de Honda en Reino Unido en el año 2022 por la menor demanda de vehículos diésel y la incertidumbre por el Brexit. Por su parte, Nissan ha renunciado a construir en el país su nuevo X-Trail, y Land Rover reducirá el número de empleados en un 10%.

La situación también conducirá a cambios en las plantas de repuestos de Boeing, mientras Airbus ha invertido decenas de millones de euros en el almacenamiento de piezas ante los posibles problemas de distribución. Por último, Rollys-Royce ha trasladado a Alemania su centro para el diseño de motores a reacción, con el fin de evitar retrasos regulatorios o descensos de las ventas.

Sin embargo, en la Unión Europea, la producción de Honda y Nissan se mantendrá inalterable, como se desprende del último acuerdo comercial firmado con Japón para la creación de la mayor zona comercial del mundo.

Por tanto, a menos que la industria británica de la automoción baje sus precios o se reduzcan los de los operadores de contenedores, el sector asistirá a una fuerte caída en Reino Unido en favor de sus competidores europeos.