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Las habilidades se miden a partir de experiencias prácticas y de test realizados en ordenador.

En un escenario de escasez de conductores profesionales que afecta a gran parte de los países europeos y con equipos cada vez más tecnificados (y más caros, por lo tanto), las empresas compiten por hacerse con los servicios de los mejores profesionales.

En el transporte de viajeros por carretera, la técnica de conducción y la capacidad para relacionarse con los clientes es aún más importante que en el transporte de mercancías, ya que el chófer se convierte en la imagen que tienen los usuarios de la empresa que ofrece el servicio.

En este sentido, Alsa ha puesto en marcha, en colaboración con la IRU, una nueva certificación destinada a facilitar la labor de las empresas de transporte de viajeros por carretera a la hora de contratar a profesionales y que pretende mejorar el conocimiento de las habilidades reales de los chóferes, al tiempo que permitirá mejorar la formación de estos profesionales y ayudar a las compañías del sector a retener a los mejores profesionales.

Alsa y la IRU ya han empezado a testar el uso de esta certificación con 250 conductores del operador de transporte en España, a partir de una metodología que intenta aportar claridad sobre las habilidades de los profesionales al volante, en el conocimiento de sus vehículos, la gestión de situaciones de emergencia y la atención al cliente.

Todas estas habilidades se miden a partir de experiencias prácticas y de test realizados en ordenador. La IRU tiene intención de extender esta certificación en el transporte con el fin de mejorar la formación de los profesionales del sector y, al mismo tiempo, reducir los índices de siniestralidad en este modo.