Estiba portuaria

Portuarios de diferentes puntos de Europa acudieron el pasado jueves a la manifestación convocada por los trabajadores de puertos lusos contra la nueva Ley de Puertos del Gobierno portugués.

En concreto, más de 50 estibadores portuarios de España se concentraron junto a delegaciones de Francia, Chipre, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia y Bélgica en la Plaza del Municipio de Lisboa, frente al Ayuntamiento, en apoyo a la manifestación convocada por sus colegas portugueses, para protestar contra la nueva Ley del Trabajo Portuario que el mismo jueves votó el Parlamento luso. Tras alcanzar el Parlamento, una representación de los asistentes se reunió con el Gobierno portugués y le hizo entrega a  la presidenta de la Asamblea, de un escrito con sus peticiones.

Dichas peticiones se centran en tres aspectos fundamentales, como son «la garantía de la continuidad de todos los puestos de trabajo; formación continua para hacer frente a los procesos de automatización que empiezan a vivir los puertos europeos y la inversión constante en prevención, con el fin de reducir al máximo los accidentes laborales«.

El sindicato español Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar se ha solidarizado con los estibadores portugueses, junto a otras organizaciones que integran el Sindicato Internacional de Estibadores (IDC), al considerar que «la Unión Europea (UE) utiliza al país como laboratorio de pruebas para aplicar sus condiciones sobre la legislación portuaria del resto de naciones en un futuro próximo«, señala en un comunicado.

A pesar de que el Gobierno portugués, en diferentes encuentros, se ha mostrado sensible a los argumentos esgrimidos por los trabajadores portuarios y permeable a introducir cambios en la legislación, finalmente esto ha quedado en «meras promesas», pues la norma votada pretende eliminar a los estibadores de los trabajos de almacén y de conducción de vehículos pesados, que dejarán de considerarse como labor portuaria.

Los sindicatos advierten de que el cambio legislativo derivará en el despido de casi la mitad de los actuales empleados, que serán sustituidos por mano de obra «precaria y escasamente formada«.