Los actores públicos y privados tienen objetivos y necesidades diferentes en lo que se refiere al futuro de las ciudades. Mientras para las autoridades locales y regionales, reducir las emisiones y la congestión del tráfico es una de las prioridades, los operadores logísticos están más enfocados en reducir sus costes de entrega y minimizar las disrupciones en sus modelos de negocio.

La transición óptima hacia el futuro debe compaginar ambas visiones, tratando de que las prioridades sociales y ecológicas puedan combinarse con las empresariales. El Foro Económico Mundial ha diseñado tres posibles escenarios futuros, el primero de los cuales prioriza los límites de emisiones, la creación de zonas libres de emisiones en el centro de las ciudades y la mejora de la seguridad vial y la calidad de vida de los ciudadanos.

Esto incluye la utilización de vehículos eléctricos, la distribución nocturna, las entregas en tiempos cada vez más cortos, y los aparcamientos específicos para vehículos de entrega, entre otras medidas. Un escenario como este podría reducir las emisiones de CO2 en un 35%, los costes unitarios en un 15% y la congestión en un 25%.

Entregas sostenibles

El segundo escenario está relacionado con las perspectivas económicas de los actores logísticos, que están dispuestos a promover las entregas sostenibles si con ello consiguen reducir sus costes y siempre que no deban enfrentarse a grandes disrupciones en la cadena de suministro, para lo que utilizan centros de consolidación en las áreas urbanas.

Desde un punto de vista logístico, los canales de distribución exprés deberían utilizarse para reducir los tiempos de entrega y los costes. En este sentido, los puntos de conveniencia y las taquillas inteligentes son menos disruptivos que un centro de consolidación.

Este escenario requiere que los clientes puedan entregar y recoger sus paquetes en puntos que trabajen con diferentes operadores. Las soluciones multimarca nacen de la necesidad de colaborador con los propios competidores para obtener ciertos privilegios, pero son menos costosas que esperar a que las start-ups dedicadas a la última milla puedan de verdad generar cambios en este punto de la logística.

Además, las soluciones basadas en la analítica avanzada y el Internet de las Cosas, como el pooling y la reasignación de rutas de manera inteligente pueden contribuir a la reducción de emisiones en un 10% a nivel global, de los costes unitarios en un 30% y de la congestión en otro 30%.

Beneficiar al sector público y privado

El último escenario planteado por el Foro Económico Mundial tiene el potencial de beneficiar tanto al sector público como al privado por igual. Sin embargo, para ello, tanto los operadores como los reguladores, conductores y ciudadanos deben poner de su parte para lograr este ecosistema y cambiar su comportamiento de algún modo.

La penetración de los vehículos eléctricos en el mercado será más efectiva cuando haya medidas a nivel regulatorio que permitan impulsar sus matriculaciones y los fabricantes de equipos originales consigan reducir los costes de las baterías, de modo que el coste total de propiedad disminuya.

Al mismo tiempo, para que aumenten las entregas nocturnas es preciso contar con la regulación adecuada y con el compromiso por parte de los operadores, que de este modo podrían reducir sus costes de manera muy significativa.

Por otro lado, las taquillas inteligentes multimarca podrían implementarse en cooperación con los Ayuntamientos, que deben invertir en infraestructuras de futuro. Las soluciones centradas en el Internet de las Cosas y el Big Data deberían a su vez ser una prioridad para los operadores, igual que las relacionadas con la conectividad, lo que puede ayudarles a optimizar sus rutas, independientemente del tráfico o de la tecnología de propulsión utilizada.

En cualquier caso, la completa implementación de un sistema como este requeriría una inversión considerable, que llegaría a los 11.500 millones de euros aproximadamente para su desarrollo en una ciudad de unos dos millones de habitantes en 2030.

La inversión incluiría una transición total a la movilidad eléctrica, el pago de mayores costes laborales por las entregas nocturnas, la instalación y mantenimiento de las taquillas y puntos de conveniencia multimarca, y el desarrollo y costes de las licencias de soluciones de conectividad para cualquier tipo de vehículo.